Elecciones 2014 hoy
El primer error es partir de que el PLN es invencible con apenas el 23% o el 25% de intención del voto de los ya decididos
El primer error es partir de que el PLN es invencible con apenas el 23% o el 25% de intención del voto de los ya decididos
(parte 1)
He insistido que la tan vilipendiada alianza no es la solución para encantar a 65% de costarricenses que se definen sin partido o desinteresados de la política electoral. El primer error que cometen —tanto sus seguidores como sus opositores— es partir de que el PLN es invencible con apenas el 23% o el 25% de intención del voto de los ya decididos.
El costarricense está a la expectativa de que aparezca una figura nueva, un “outsider”, que pueda representar algo diferente, que rompa con el statu quo de los últimos años, pero el cambio es en la persona, no en el partido.
El PLN. Es el único partido que tiene definido a su candidato, Johnny Araya. Sin embargo, el hecho de que obtuviera por anticipado su candidatura —la que nunca esperó tan fácil— ante el retiro de sus opositores, le ha quitado protagonismo en cuanto a una propuesta electoral fresca y ha potencializado al cada vez más alicaído Gobierno Chinchilla como la presencia política del PLN, lo que nada bien le hace a su candidato.
Por otra parte, Araya ha estado posponiendo su renuncia a la Alcaldía de San José ante tanto evento mediático, como si la comunicación política se limitara a este tipo de exposición, error táctico.
Araya no pudo legitimar su candidatura con una convención, sino que se dio en el marco de la autodescalificación de sus contrincantes, lo que postergó —o a lo mejor eliminó— la posibilidad de diferenciarse del arismo —algo que buscaba hasta la sorpresiva renuncia de Rodrigo Arias— y del actual Gobierno.
Por cierto, las encuestas son claras en que Araya no es un candidato empático para el votante arista, pues aumentó su caudal electoral con la salida de Álvarez y de Figueres, pero no así con la de Arias.
Aquí tiene una tarea pendiente, nada fácil de solucionar por su distancia con Óscar y Rodrigo Arias, más cuando en su precampaña le había apostado al antiarismo estructurado y cual ahora no va a querer ceder espacios.
El PAC. Desde las elecciones 2006 viene en caída vertiginosa, más cuando no supo medir lo que significó el SÍ al TLC e insistió en caminos alternativos para oponerse a la voluntad popular. Lo cual acrecentó en 2010 con el abandono del barco por su capitán, Ottón Solís, en el propio momento de la aceptación de la derrota electoral.
Un capitán es el último en abandonar su barco. Luego el PAC empezó a relativizar su tema de la ética política —la que fue su bandera— tanto en la dirección del partido como en su representación en la Asamblea Legislativa.
Este partido, que nació siendo socialdemócrata, se decantó por el socialismo, casi del “siglo XXI”. Lo que alejó a muchos de los partidarios que vinieron del PLN y del PUSC, así que su tamaño, según encuestas, lo ubica como un partido más. Tan solamente mantiene su potencial de segunda fuerza por la cantidad de diputados logrados en 2010.
¿Sus candidatos? Ninguno tiene la fuerza suficiente para cambiar esa perspectiva. Juan C. Mendoza y Claudio Monge se inscriben en esa línea socialista que debilitó al PAC cuantitativamente, Epsy Campbell dejó el barco mucho antes que O. Solís y hoy no tiene credibilidad partidaria.
Luis G. Solís, un gran intelectual, pero que en este momento no es conocido ni tiene el discurso suficiente para movilizar masas importantes. Ottón Solís no apoya a ninguno, no tanto por mantenerse neutral, sino por facturas que les tiene por el irrespeto a su investidura de fundador, él sigue siendo el único que podría devolver protagonismo al PAC.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo