Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 20 Abril, 2011


El trato tico a los nicaragüenses


En la encuesta hecha la semana pasada por la CID/Gallup entre nicaragüenses residentes en Costa Rica, nueve de cada diez manifiestan que los costarricenses a ellos les tratan muy bien o bien. Este dato debería ser de satisfacción profunda para ambas nacionalidades a los dos lados de la frontera.
Hay un refrán que dice que el mejor negocio es uno donde ambos lados obtienen provecho; el caso de la inmigración de nicaragüenses es un buen ejemplo.
La falta de visión de líderes políticos del país del Norte ha frenado de forma casi permanente la creación de empleos. Para muchos nicaragüenses jóvenes y no tan jóvenes no existen oportunidades y la única alternativa para ellos es buscar el porvenir en el exterior. La gran mayoría ha elegido a Costa Rica, precisamente cuando este país ha pasado por un período de crecimiento económico sin precedentes.
La verdad es que la expansión costarricense no pudiera haber sido posible sin la mano de obra inmigrante nicaragüense. Estos han llegado dispuestos a tomar los puestos más duros, en la zafra, la recolección del café, la construcción, la seguridad, las tareas domésticas.
En muchos casos los puestos que ocupan no los quieren los ticos y han ganado la admiración de muchos por su disposición de trabajo y su amabilidad.
Algunos de los mismos políticos nicaragüenses que han limitado el desarrollo de su país por su falta de visión, ahora buscan como fomentar el odio hacia Costa Rica. Cuidado que no lleguen a decir que Nicaragua no se desarrolla por culpa de su vecino al Sur porque “los ticos se llevaron toda la mano de obra.” A estos hay que decirles que los nicaragüenses que han venido, en muchos casos haciendo grandes sacrificios, dejando familias y amistades atrás, lo hicieron voluntariamente.
El que más está fomentando el rencor es Daniel Ortega, que ha decidido que el uso continuo de la xenofobia le ayuda a conquistar votos. El supuesto mal trato de sus conciudadanos es solo parte de sus diatribas, donde también habla de cómo Costa Rica se robó la provincia de Guanacaste y que ahora el “ejército tico” quiere invadir para tomar más del territorio de su país.
Lamentablemente hay quienes le creen; algunos estudiantes universitarios, en todos los países del mundo, están listos a luchar por lo que perciben como causas patrióticas y justas y ahora hacen manifestaciones antiticas; unos grupos de educandos aparecieron en barcos cerca de Calero cuando llegaron los inspectores de Ramsar. Habría que preguntar quién pagó el alquiler de los barcos, el transporte y los viáticos.
Recientemente, a merced de unas inversiones importantes de capital brasileño en el sector energético de Nicaragua, Ortega anunció que “pronto no tendrán que emigrar a Costa Rica los trabajadores nacionales.” Por lo menos demuestra que está consciente de que hay un problema de desempleo. Habrá que ver cuánto pagan los puestos nuevos que supuestamente se crearán en Nicaragua. Actualmente un nicaragüense trabajando en Costa Rica gana tres veces más de lo que recibiría si tuviera el mismo empleo en su país de origen. Con el sueldito tico, recibe lo suficiente para vivir modestamente acá y mandar dinero para mantener una familia allá.
Con los salarios que pagan en Nicaragua es difícil mantener a flote la familia; muchos de los costos son los mismos allá, pero los salarios son menores. Opino que es dudoso que los que están acá regresen a su país de origen.

Carlos Denton
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