Enviar

El costarricense en general no ha aprendido a valorar en su justa dimensión el aporte de la población afrocaribeña a nuestra cultura y economía

El país está en deuda con el negro

Hoy se celebra el Día del Negro y de la Cultura Afro-costarricense. La fecha quedó instituida por decreto desde el 8 de octubre de 1980.
Sin embargo, el costarricense en general no ha aprendido aún a valorar en su justa dimensión el aporte de la población afrocaribeña a nuestra cultura y economía.
Desde finales del siglo XVI, en Costa Rica ya había una pequeña representación de la raza negra que compartió nuestras penurias durante la Colonia.
Estuvieron los afrocaribeños presentes en el inicio de nuestras exportaciones, cuando el café exigió una vía férrea y un puerto en la costa del Atlántico.
Colaboraron al desarrollo de la industria bananera y posteriormente impulsaron el cultivo del cacao como motor de la economía caribeña.
Compartieron con el resto del país la guerra de 1948, aunque luego padecieron la indiferencia de los distintos gobiernos, ya fueran de uno u otro color político.
Esta negligencia estatal, pero también de la sociedad en general, tiene sumida a la comunidad negra de Limón en una crisis socioeconómica que amenaza su identidad y supervivencia.
Pese al turismo que se ha desarrollado en Limón, la mayoría de los negros no tiene capital para iniciar un negocio propio y pierde su tierra, por lo que pasa a depender de trabajos manuales para subsistir.
Sus actividades tradicionales como la pesca y la agricultura van desapareciendo, al tiempo que son explotados con salarios bajos.
La emigración de jóvenes hacia San José u otros países contribuye a la desintegración de la comunidad.
La provincia enfrenta problemas alarmantes en cuanto al mercado de licor, sexo y drogas, ante las pocas o nulas posibilidades de un trabajo calificado y digno.
En fin, mientras Limón se hunde en la pobreza, paradójicamente por sus puertos transita el 80% del intercambio comercial que enriquece al resto del país.
No puede limitarse esta fecha a disfrutar del calipso y el rice and beans, ambos muy sabrosos por cierto; el renombre internacional de República democrática e igualitaria que tiene Costa Rica estará en deuda mientras no incorpore de manera efectiva su población afrocaribeña a la sociedad.
Ver comentarios