El origen del problema arrocero
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Los gobiernos no cumplieron con la tarea de preparar al país para aprovechar de la mejor manera la apertura comercial

El origen del problema arrocero

Se ha generado una importante tensión entre las autoridades del sector agrícola y los arroceros, en especial los pequeños productores cuyos arrozales rinden por debajo de cuatro toneladas métricas por hectárea y no pueden competir.
El enfrentamiento se debe a que el gobierno pondría en vigencia nuevas reglas del juego que permitirían que los principales productores locales de arroz, así como los importadores, pudieran vender el producto a un precio bastante menor que el actual.
Lo anterior permitiría un beneficio para los consumidores y los importadores y una incorporación sin problemas al nuevo modelo de los grandes productores que cuentan con los recursos suficientes para acceder a las mejores semillas y formas de producción eficientes.

Sin embargo, quienes saldrían seriamente perjudicados y muy probablemente entrarían en quiebra, serían los pequeños productores de arroz que no alcanzan el estándar de productividad por hectárea definido por expertos, para poder competir en el libre mercado.
Esto no estaría ocurriendo en la actualidad, si con los fondos que se han ido acumulando en los últimos años en Conarroz ($12 millones a la fecha), más el personal con que esa entidad cuenta, se hubiera hecho una labor, en los años previos a la apertura, para preparar adecuadamente a los pequeños productores a fin de convertir sus cultivos en eficientes. Eso les hubiera permitido incorporarse al libre mercado sin los graves problemas que hoy enfrentan. El artículo 1° de la Ley de creación de Conarroz le indica a esta entidad, entre sus funciones, “fomentar niveles de competitividad y desarrollo de la actividad arrocera”, como lo señala una nota de este medio ayer.
Pero no solo los pequeños productores de arroz se dejaron sin la debida preparación en este país para enfrentar con éxito la apertura y el libre comercio. La misma situación la sufren las mipymes dedicadas a varias ramas de la economía, que por sufrir también diversas carencias no han podido aprovechar la Banca para el Desarrollo que, supuestamente, vio la luz para eso. Ellas tampoco fueron capacitadas ni asistidas a tiempo.
Graves fallas estas de los gobiernos que no cumplieron con la tarea de preparar al país para aprovechar de la mejor manera la apertura comercial.
Así las cosas, solo pueden sacar provecho de dicha apertura quienes con mayores recursos, no han necesitado las acciones de capacitación ni apoyo. Los pequeños productores en cambio, sufren las consecuencias de la inacción de instituciones y gobiernos. Ese es el caso de los productores de arroz que hoy se ven ante la inminente situación de quiebra.

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