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Martes, 20 de noviembre de 2018



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El medio grado que cambiará a la Tierra

Bloomberg | Viernes 22 abril, 2016

Olas de calor de un mes en un mundo de 1,5 C podrían prolongarse por seis semanas en uno de 2 C, el nivel del mar se elevaría un tercio más rápido y para fin de siglo se destruiría el 90% de los arrecifes de coral en vez del 70%. Bloomberg/La República


 Algo poco gracioso pasó antes de la cumbre del clima de las Naciones Unidas celebrada el año pasado en París.
Tras tratar durante décadas de llegar a un acuerdo que limitara el calentamiento global a menos de 2 grados Celsius sin éxito, las autoridades mundiales finalmente firmaron uno que consolidaba esa meta en diciembre. Pero ese acuerdo dio un paso más y “alentó” a alcanzar un objetivo aún más bajo, 1,5 C, en el futuro.
Antes de que los representantes de más de 150 países se reúnan mañana en la sede de la ONU para firmar el acuerdo, a muchos científicos les quedó claro que incluso la meta exigida de 2 C es una aspiración en el mejor de los casos.
Es una perspectiva deprimente, según resulta, porque un nuevo informe publicado este jueves muestra por qué el objetivo más seguro de 1,5 C es el límite de lo que el mundo necesita para evitar un cambio sin precedentes en la historia de la humanidad.
Así como está, el pacto que se firmará en Nueva York reconoce de manera implícita que el planeta se encamina a aguas decididamente turbulentas.
La diferencia entre las dos metas es muy grande, según el estudio publicado en la revista académica Earth System Dynamics.
Aunque un objetivo de temperatura global es una convención nebulosa como para estructurar un debate complejo, la comunidad científica pasó años estudiando qué causarían 2 C de calentamiento, pero se dio cuenta muy tarde de que los planes estaban más lejos de lo que se pensaba originalmente.
Es por eso, de acuerdo a los autores del nuevo estudio, “todavía falta una perspectiva general e integral de la diferencia entre los impactos de esos niveles sobre el clima”.
La diferencia entre ambos mundos será la diferencia entre vivir en el extremo superior de nuestro clima actual y vivir en uno nunca visto por la humanidad.
Olas de calor de un mes en un mundo de 1,5 C podrían prolongarse por seis semanas en uno de 2 C, el nivel de mar se elevaría un tercio más rápido y para fin de siglo se destruiría el 90% de los arrecifes de coral en vez del 70%.
La clave para entender esto llegará a medida que los investigadores se concentren en la forma en la que medio grado de diferencia afectará a regiones específicas, en particular en los trópicos, donde los efectos del compromiso por los 2 C serán más evidentes.
Los países en el Mediterráneo, por ejemplo, podrían sufrir una disminución de 17% en la disponibilidad de agua, frente a 9% en un mundo de 1,5 C.
Cualquier posibilidad de mantenerse por debajo de 1,5 C exigiría una transformación radical del sistema de energía global (de forma inviable en el actual ambiente geopolítico), según un artículo académico publicado por Nature Climate Change en junio.
Un mundo con 1,5 C más “está muy en desacuerdo con los logros en materia de política climática de los últimos diez años y por ende requiere que se rompa enérgicamente con la tendencia”, escribieron los autores (dos científicos, Joeri Rogelj y Michiel Schaeffer, contribuyeron a ambos estudios).
Además, a pesar de revoluciones fenomenales en la energía solar y eólica, el gas natural, los autos, los materiales y hasta en la conducta humana, todavía estamos muy lejos de los 2 C.
Aunque en cierta forma la ceremonia de mañana en el lado este Manhattan será un corte de tendencia por sí misma, el estudio de hoy y la evidencia acumulada en los meses que siguieron al acuerdo muestran que no será suficiente.