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Entrarles a fondo a temas clave significaría un gran espíritu de sacrificio para echarse encima la pesadísima carga del costo político que implicaría sanear y equilibrar las finanzas públicas, que padecen problemas que han venido acumulándose a lo largo de muchos años sin que ningún gobierno hiciera nada más que fomentarlo o permitirlo


El enorme reto del presupuesto

Un febril trabajo en la Asamblea Legislativa, grandes tensiones y un tiempo límite para la aprobación del Presupuesto Nacional, mantienen en vilo a los diputados y sus asistentes, pero del mismo modo a los costarricenses que comprenden la trascendencia del acto.
El tema puede abordarse desde muchos aspectos pero pareciera que hay dos grandes puntos que no pueden de ningún modo soslayarse, a pesar de lo cual ambos son rechazados por diferentes sectores, según sus intereses:
1 – Por un lado, no es admisible que todos los funcionarios públicos reciban los aumentos de privilegio, llamados anualidades, aunque muchos no los merezcan, además de otros pluses. Esto ha generado la falta de eficiencia y eficacia de un sector que sabe que su estipendio irá mejorando siempre aunque no cumpla bien con sus labores y ha convertido sus salarios en una peligrosa bola de nieve que crece automáticamente, aumentando un gasto que más bien es necesario reducir.
2 – Por otro lado, los que practican la evasión y la elusión fiscal, están causando también grave daño a las finanzas públicas, junto a quienes viven del contrabando. El freno a esto mejoraría en gran medida al fisco.
Sin dejar de lado los otros múltiples temas que integran el Presupuesto Nacional, y que deben estudiarse minuciosamente en el tiempo que queda, para llegar a un civilizado e inteligente acuerdo nacional, los dos grandes puntos antes señalados son claves.
El gobierno lo sabe. Pero también sabe que entrarle a fondo a esos temas significaría un gran espíritu de sacrificio para echarse encima la pesadísima carga del costo político que implicaría sanear problemas que han venido acumulándose a lo largo de muchos años sin que ningún gobierno hiciera nada más que fomentarlo o permitirlo.
No obstante, es ahí en donde está la principal herramienta para equilibrar el déficit fiscal actual y evitar que nuestra situación se agrave hasta un punto en que no tenga marcha atrás y tenga todo el país que sufrir los golpes de caer por un doloroso despeñadero.
Evitar esto requiere un modo verdaderamente responsable de actuar y de un ejercicio de la Política —con mayúscula— por parte del Ejecutivo y del Legislativo. Pero sobre todo requiere una actitud comprometida de los sectores que se sentirían afectados por las medidas de saneamiento de las finanzas públicas.
Es pues, la hora de ver quién es quién en Costa Rica. A quien le importa el destino del país para que siga siendo la democracia solidaria en donde se pueden hacer negocios y progresar, y quienes solo mirarán las cosas desde el egoísmo y la irresponsabilidad.
 



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