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Miércoles 12 Noviembre, 2014

Otras enfermedades pueden dar síntomas parecidos al ébola (cólera, paludismo…) pero solo se puede diagnosticar mediante pruebas de laboratorio


El ébola sin fronteras

Es una enfermedad producida por un virus y los virus no respetan fronteras. No tenemos esta enfermedad en el país, pero no podemos bajar la guardia, especialmente tomando en cuenta la facilidad que tenemos ahora con las comunicaciones.
El periodo de incubación (intervalo entre la infección y la aparición de los síntomas) es de cinco a 20 días. Su contención depende de la reacción conjunta de los sistemas de salud en todo el mundo. Recordemos que estamos en un mundo globalizado, todos interconectados.
El ébola se origina en Guinea en 1976, luego aparecen casos aislados en varias partes del mundo y a pesar de su peligrosidad, hasta ahora han dado inicio los esfuerzos para lograr una vacuna o un tratamiento y no quiero pensar que es debido a que solo afecta en poblaciones rurales “marginadas”, como ocurrió con el sida.
Dios quiera que despertemos a la amenaza de este virus porque tiene el potencial de afectar a todos los países sin que por ello crezca el pánico, aun cuando exigiremos que no se nos oculte información.
Si la epidemia se ataja en la fuente, la podemos parar llevando a cabo una movilización inmediata y masiva de la comunidad internacional, en lugar de tratar de aislarnos de África.
Recordemos: el virus no respeta fronteras, lo que nos obliga a mayor información, entrenamiento y equipos adecuados, sin que la burocracia o la política se entrometan en asuntos de vida o muerte.
El virus del Ébola causa fiebre hemorrágica con una tasa de muerte muy elevada. Es transmitido al ser humano por animales y de persona a persona por sangre, secreciones, semen u otros líquidos corporales de animales infectados. Huéspedes naturales pueden ser los murciélagos, y por ahora no hay tratamiento específico, ni vacunas para las personas ni para los animales. El río Ébola da el nombre al virus.
La infección del personal que trabaja para la salud ha sido frecuente cuando ha habido contacto estrecho, cuando no se han tomado estrictamente las medidas de precaución para el control de la infección.
En esta enfermedad que es aguda y muy grave, la aparición de fiebre es súbita. El enfermo se siente débil y con dolores musculares, de cabeza y de garganta. Seguidamente tenemos vómitos, diarrea, erupciones en la piel, problemas renales y hepáticos. En muchos casos se presentan hemorragias internas y externas.
Es importante saber que mientras el virus esté presente en la sangre y las secreciones de los pacientes es contagioso.
Muchas otras enfermedades pueden dar síntomas parecidos al ébola, como el cólera, el paludismo, etc., pero solo se puede diagnosticar definitivamente mediante distintas pruebas de laboratorio.
Las medidas preventivas que tomamos en Costa Rica son excelentes; todos los médicos tenemos la obligación de documentarnos muy bien. Recuerde que por ahora, no existe ninguna vacuna en el mundo. En Costa Rica, gracias a Dios, no tenemos ébola.

Eliseo Valverde Monge

Doctor en medicina