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Lunes 16 Diciembre, 2013

En otros países existe la cédula electoral, comprobante de que el ciudadano cumplió con su derecho al voto. Este es indispensable para realizar trámites públicos y privados


El derecho al voto y el abstencionismo

El desarrollo de la presente campaña electoral en Costa Rica refleja dos síntomas centrales, que si bien no son nuevos, son más acentuados: una apatía general a participar y una elevada intención a no votar de forma directa y secreta.
El estudio de las ciencias políticas está compuesto de múltiples aspectos y escenarios. Uno de ellos es el desarrollo del derecho al voto en los diferentes países a lo largo y ancho del planeta.
La cantidad de conflictos políticos, militares y violencia para lograr el derecho a sufragar es demasiado extensa para resumirla. Solo indico que existen organismos internacionales que dedican sus recursos, parcial (OEA) y totalmente (CAPEL) por la consolidación del sufragio y observan los comicios en cada país.
Hoy día es muy fácil para un sector del electorado, decir que el no asistir a las elecciones también es un derecho, pero olvidan que hasta un siglo atrás, la humanidad no tuvo derecho a elegir a los gobernantes; que posteriormente, este derecho fue realizado de forma pública y de forma indirecta: limitado a un selecto grupo de personas, quienes tampoco elegían de forma directa. Eran elecciones a tres o más rondas: cada ronda elegía a quienes elegirían a los siguientes que podrían votar hasta llegar a la decisión final.
Y olvidan que las mujeres no votaban. Este tema también es interesante de analizar: el fervor por el voto femenino empezó cuando los sufragios dejaron de ser indirectos y públicos.
En otros países existe la cédula electoral: el comprobante de que el ciudadano ha cumplido con su derecho al voto. Este documento es requisito indispensable para realizar trámites públicos y privados. El no tenerlo o perderlo es la puerta al apocalipsis administrativo.
¿Derecho o deber?
Los derechos subjetivos se pueden agrupar en “derechos cívicos” y “derechos políticos”, siendo los primeros aquellos destinados a obtener del Estado ciertas libertades o prestaciones (protección jurídica), y los segundos aquellos que permiten intervenir en la conformación y en la marcha del Estado, siendo el más importante el derecho de sufragio.
Otra perspectiva es distinguir entre el sufragio como “derecho” y el sufragio como “función”: el contenido del ejercicio del derecho de sufragio, mandatado por un deber moral subjetivo o por una norma socialmente funcional del orden jurídico.
En virtud de esta consideración normativa, resulta justificable el establecimiento de la obligación o de la voluntad de ejercer el voto que presentan los distintos ordenamientos jurídico-políticos.
La participación como factor cualitativo de la gobernabilidad.
Para concluir, las personas deben considerar que los procesos políticos determinan el sistema que afecta a toda la comunidad y las elecciones son la base para ampliar la legitimación de la democracia.

Luis Guillermo Quesada Sibaja
Politólogo