Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 8 Julio, 2015

Aún hay mercado para estos tipos de exhibiciones (Miss Universo) y para este tipo de candidato (Donald Trump)

El concurso Miss Universo

¿Sería una pérdida importante cultural si desaparece el concurso Miss Universo, que antes de las declaraciones sobre los mexicanos y los hispanos de su dueño, Donald Trump, ya tenía problemas?
El modelo económico del concurso tradicionalmente ha sido el de buscar un país del tercer mundo que “invierte” varios millones de dólares para “auspiciarlo.” El auspicio da el derecho de promover el país como destino turístico, con las concursantes visitando sitios de atracción que después se presentan durante la realización del concurso.
¿Quién se olvidará del evento realizado en Panamá en 1986? En primera fila del final se encontraba un sonriente general Manuel Antonio Noriega, que se puso de pie cuando lo presentaron para dar un saludo al mundo. Y como ese caso hay varios.


Pero la competición no encontró país que quisiera tener el “privilegio” de auspiciarlo en 2014 y finalmente se realizó en febrero del año actual en Doral, un desarrollo urbanístico de una empresa de Trump cerca del aeropuerto de Miami.
Pero más fundamental es el concepto básico del concurso, que es uno de “belleza”. Las mujeres desfilan en traje típico, en ropa de gala y en bikini y los “jueces” asignan puntajes a cada una.
La diferencia entre el concurso y uno en un club de “pole dancing” es que a las candidatas a Miss Universo se le hace una “pregunta” que les permite demostrar que aparte del cuerpo también tienen elementos de inteligencia.
Algunos ejemplos de las preguntas “difíciles” que les hacen son: “¿Quién lo tiene más fácil en la vida: el hombre o la mujer?”, “¿qué le hace a usted sonrojarse?” o “si un hombre que vive en la luna aterrizara en su pueblo, ¿qué haría usted para divertirlo?”
Muchas de las concursantes han recibido tutorías en cómo contestar este tipo de pregunta y lo único que tienen que hacer es “sacar el rollo adecuado”.
La verdad es que a través de los esfuerzos de muchos, la visión prevalente de lo que sería una mujer atractiva se haya ido cambiando. Quizás el factor más importante es que ahora una mujer puede ser inteligente, activa y también atractiva y la capacidad mental forma parte íntegra de lo que le hace “bella”.
Claro que siempre habrá interés de algunos en las mujeres que concursan con el show de Trump o que aparecen en las últimas páginas de la guía de televisión cada domingo, manos en la cintura y codos extendidos. Pero ya no es tan “universal” y los anunciantes lo saben.
Entonces las palabras expresadas por Trump realmente constituyen una extensión de su visión global y de cómo maneja sus empresas, incluyendo la Miss Universo.
El hecho de que ha subido en las encuestas y ahora está en segundo lugar en intención de voto para las primarias del partido Republicano de Estados Unidos, solo superado por el exgobernador de Florida, Jeb Bush, revela que aún hay mercado para estos tipos de exhibiciones y para este tipo de candidato.

Carlos Denton
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