Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 2 Agosto, 2011


Reflexiones
El claro-oscuro macroeconómico de 2011-2012

Los aumentos en los precios en 2011 han revertido la tendencia de 2010. Se han venido incrementando los precios del lado de los bienes comerciables dentro de la canasta básica, es decir, empezamos a tener los efectos de una economía internacional donde la energía y los alimentos son cada vez más caros.
En contraposición, los precios internos de los bienes que solo se producen en el país, conocidos como bienes no transables o no comerciables internacionalmente se han mantenido o reducido lo que implica un comportamiento muy por debajo del promedio inflacionario. En conclusión, la inflación de 2011 ha sido en más de un 75% inflación importada desde fuera, producto del encarecimiento de los bienes en el mercado internacional.
El empuje a la producción que se asocia a la demanda muestra una tendencia clara, han dejado de ser las exportaciones el componente que arrastra el crecimiento del Producto Interno Bruto y se ha empezado a rehabilitar el consumo interno o demanda interna como la principal razón del proyectado 4,5 de crecimiento en el PIB para este 2011. Este resultado pareciera deberse a un renacer del crédito de consumo y de vivienda y una mayor demanda interna de quienes al parecer han visto crecer los salarios reales en el último quinquenio, sobre todo los trabajadores del sector público.
Estas dos situaciones parecieran no dar cabida a gran preocupación por el acontecer macroeconómico del país. Sin embargo, las apariencias engañan. El desequilibrio esencial que muestra el panorama económico del país es el creciente déficit de balanza de pagos.
La explicación es sencilla, las exportaciones y el turismo han sufrido de forma clara la apreciación tan fuerte de nuestro colón respecto a las monedas fuertes, el tipo de cambio nominal continúa rebotando en la banda de abajo cambiaria y a pesar de las intervenciones del Banco Central y las compras anticipadas de divisas, el país mantiene una presión fuerte a la apreciación cambiaria, lo que limita su crecimiento exportador. Lo anterior es el resultado de un entorno internacional aún en crisis y sobre todo, el ingreso de capitales del exterior.
Del lado interno la situación no es para cruzar los brazos, el déficit fiscal aumenta de forma significativa y las posibilidades de una reforma de largo plazo se han quedado en el tintero. Es claro que es insostenible una política de salarios reales crecientes, “si no existe más cacao para hacer el chocolate”.
El problema entonces se reduce al financiamiento y la capacidad de endeudamiento del Estado. Claro que existe margen de endeudamiento, pero ¿hasta dónde?, ¿hasta cuándo? La verdad es que vivir de prestado siempre lleva un costo de oportunidad, debemos pagar algún rato la deuda y sus intereses. De lo anterior entonces podemos decir que vivimos un tranquilo 2011 pero que el barco de la economía costarricense enfrentará aguas turbulentas en el futuro cercano y que es mejor afianzar el timón y poner adecuadamente las velas, para evitar ser sorprendidos como a los griegos o españoles por las turbulentas aguas del Mediterráneo.

Leiner Vargas Alfaro
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