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La decisión de no construir el Hospital del Cáncer fue el inicio de otro tipo de gestión que a la fecha no da los resultados requeridos

El cáncer no admite esperas

A pesar de contar con un sistema de salud tan importante como es la Caja Costarricense de Seguro Social, un pilar para nuestro desarrollo, muchos pacientes no son debidamente atendidos.
Esta es una realidad innegable con solo ver las largas listas de espera a que son sometidos los enfermos, los faltantes de camas hospital, de equipos y hasta de medicamentos, ya que no cubren el ciento por ciento de las necesidades.
Y esta realidad no significa que el sistema no sirve. Más bien revela que, por décadas de errores humanos en la gestión, la institución necesita buena supervisión y ajustes. Acabar con la vergonzosa morosidad, por ejemplo.
Su personal está urgido de un inteligente y propicio clima de trabajo capaz de estimular y potenciar sus capacidades.
No hubo suficiente rendición de cuentas y en algunos casos, quizá, hasta incorrecta disolución de conflictos de orden personal, que fueron puestos por encima del interés nacional.
Una nota de este medio ayer expone cómo la Red Oncológica, creada luego de cerrado el Instituto del Cáncer en 2008, lejos de haber solucionado el problema, no cumple aún con sus objetivos a pesar de contar con más de $149 millones.
Dicha Red debió haber coordinado desde un principio con el Ministerio de Salud. Sin embargo, aparentemente recién ahora lo hace, luego de haberse hecho cargo, desde 2009, de la administración de los recursos económicos existentes y que, anteriormente, serían destinados al frustrado Hospital del Cáncer.
La decisión de no construir dicho hospital, fue el inicio de otro tipo de gestión que a la fecha no ha dado los resultados requeridos y que impidió lo que podría haber sido un importante centro para la prevención y tratamiento de esta enfermedad. Un centro en el cual se hubiera podido entrenar médicos especialistas y personal técnico para dar atención en materia de cáncer.
No ponemos en duda en ningún momento la calidad de los profesionales en medicina de este país, ni la del resto del personal paramédico, técnicos y de enfermería. Pero estos, por muy buenos que sean, no pueden realizar a plenitud su trabajo si inadecuados manejos administrativos se lo impiden.
La complejidad de los mecanismos internos no debe dificultar el buen funcionamiento de los centros de salud de la Caja. Las autoridades de la institución deben escuchar con atención las opiniones técnicas de quienes se debaten en el día a día para dar atención a los pacientes.
Son los médicos y personal paramédico los profundos conocedores de las principales fallas en los eslabones que deberían dar continuidad fluida a la cadena de atención a los pacientes.



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