El azul tiñe Europa
Frank Lampard y John Terry levantaron la Copa de campeón del Chelsea. FRANCISCO LEONG-AFP/LA REPÚBLICA
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El azul tiñe Europa

Chelsea, vigente monarca de la Liga de Campeones, conquista también la Liga de Europa

El Chelsea tiene un contrato firmado con la suerte, y el mejor ejemplo para ratificarlo fue ese gol de cabeza de Ivanovic en el minuto 92 para ganar la primera Liga de Europa ante el Benfica de Portugal.
El azul reina en el Viejo Continente, ya que por unos días serán tanto los monarcas de la Liga de Campeones —hasta la final del 25 de mayo entre el Bayern y el Borussia— como de la Europea.
Y es que desde aquel penal de Jonh Terry que terminó en el palo —con resbalón incluido— para perder la final europea ante el Manchester United la historia ha cambiado.
Con Terry en la gradería por sanción ganó hace un año la Liga de Campeones, y ayer con el defensa en el banquillo por lesión triunfó en la Liga de Europa. Así que la única excepción fue la final de la Super de Europa que perdieron ante el Atlético de Madrid.
Caso contrario para el Benfica, que perdió su sétima final Europea y seguirá cargando con la maldición de Buttman (el técnico lusitano los llevó a ganar dos Copas de Europa, pero cuando pidió un aumento no se lo dieron y se marchó diciendo “sin mí, el Benfica no ganará un título europeo en 100 años”).
A lo largo de los 90 minutos, el equipo portugués fue más y jugó mejor que el inglés. Sin embargo, falló ocasiones increíbles de anotar y el peligro del Chelsea durante ese primer tiempo se resumió en un disparo de Frank Lampard que despejó con apuros Artur.
Si el Benfica dominó, el Chelsea definió. Un saque de manos largo de Cech hacia el centro del campo. Ahí, con un toque sutil, Mata envió el balón a Torres y, el “Niño”, con el balón controlado y en carrera; superó a Luisao y regateó al meta Artur para adelantar a su equipo.
Pero no les duró mucha la fiesta a los “blues” cuando César Azpilicueta le metió las manos al balón y el árbitro no dudo en pitar penalti. Cardozo empató el partido.
Se quedó sin dueño el encuentro desde ese momento. Torres reclamó un penalti por un placaje de Luisao dentro del área. Cardozo puso a prueba a Cech (m.81) y Lampard envió un cañonazo al larguero, siete minutos después.
Hasta que llegó el cabezazo de Ivanovic, que entró suave, resbalándose por las mallas, recreándose hasta tocar el césped y cerrar el partido. Era el broche de oro en un continente donde por unos días manda el Chelsea.

Dinia Vargas
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