Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 1 Diciembre, 2015

Casi dos años le ha costado al gobierno Solís el aprender a gobernar, ahora le toca corregir, virar y reaccionar

Reflexiones

El 2015, una oportunidad perdida

Cuando miramos el año 2015 en sus resultados económicos y sociales, nos toca ser muy críticos de lo que pudo ser y no fue. Claramente el país siguió con la carreta en el barreal. Los prometidos resultados en el año para construir que llamó el presidente Solís en su discurso de excusas del 1° de mayo de 2015, no han sido para nada ciertos. Lamentablemente el país sigue atado a las excusas, trabas legales e impericia de las instituciones. Ciertamente, la infraestructura no camina y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes no avanza de manera significativa en los grandes proyectos que le darían vida y un respiro al raquítico crecimiento económico del país.
La agenda fiscal se ha quedado rezagada, al igual que proyectos tan sustantivos como la ley de aguas o las reformas en materia de derechos humanos. La economía se encuentra apenas y creciendo y el empleo está estancado; eso sí, el empleo informal y la calidad del empleo parecieran seguir la ruta de deterioro estructural de mediano plazo que ya traían.


Poco, poquito o nada han ayudado los prometidos programas del Estado en este campo, y tampoco se muestran los resultados del raquítico impulso programado por el Gobierno de la República.
El respirador artificial de la economía costarricense ha sido la caída sorpresiva pero sí permanente de los precios del petróleo; más de 800 millones de dólares en ahorro nacional que se ha traducido, junto con la disminución de los precios en los alimentos importados, en una inflación negativa nunca vista por este lado del mundo.
Tasas de interés reales altas y una política cambiaria favorable a la apreciación del colón dan muestras de un alto consumo nacional y de una creciente demanda de importaciones que sostiene la producción en un 2,5% según se devela de las últimas cifras oficiales.
A pesar del impacto del creciente déficit fiscal, la bonanza monetaria de los dólares baratos y del petróleo a precios históricamente más bajos no ha resultado en un empujón a la oferta, la producción y el empleo, sino que la economía sigue estancada, con una clara oportunidad perdida.
Casi dos años le ha costado al gobierno Solís el aprender a gobernar, ahora le toca corregir, virar y reaccionar.
Es hora de ser pragmáticos y de entender que obras son amores y no buenas razones, tal como decían nuestros abuelos.
Toca coordinar, colaborar, concertar, escuchar y dejar la retórica de que todo en el pasado estaba mal hecho, era corrupto o fue mal programado.
No se vale a mitad del gobierno proponer un nuevo proyecto de factibilidad para evitar hacer una obra, como lo quiere hacer el Incofer.
Las carreteras a Limón y la ruta 1 de San José a Cartago no pueden quedar empantanadas en la retórica y cada vez menos afinada flauta del ministro Segnini.
El país requiere definitivamente corregir el rumbo y avanzar y para eso requerimos menos excusas y más acciones. Ya se acabó el tiempo, presidente Solís, déjese de tantos cuentos y actúe como presidente.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com