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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


El sube y baja cambiario

Leiner Vargas [email protected] | Martes 30 mayo, 2017


Reflexiones

El sube y baja cambiario

La semana recién pasada hemos vivido una clásica corrida cambiaria, que ha provocado un sube y baja cambiario. El mercado cambiario costarricense vivió, en cuestión de cinco días, los ajustes más dramáticos que hemos visto en los últimos tres años del tipo de cambio, generando un sobresalto en el precio de la moneda, el dólar e importantes ganancias y pérdidas de capital para los distintos actores económicos en el mercado. Sin embargo, más allá de los ganadores y perdedores de esta corrida cambiaria, es importante preguntarnos, ¿qué tan bien ha actuado el Banco Central? Y, ¿si existen o no fundamentos para replantearse la forma y el mecanismo o regla cambiaria, que se viene utilizando por dicha entidad?

Desde mi perspectiva, el Banco Central tardó demasiado en actuar y envió mensajes contradictorios a los actores del mercado, incluyendo una desacertada intervención del presidente de la República, Luis Guillermo Solís, que dejó dudas sobre la actuación del Banco Central. El mensaje de los funcionarios del Banco Central fue que se dejaría actuar al mercado y que el instrumento monetario que se utilizaría era la tasa de interés de referencia y no la participación directa del Banco Central con base en sus reservas monetarias. Este mensaje se dio en medio de un mercado que ha empezado a responder a un cambio en los fundamentales, es decir, las bases que determinan la competitividad relativa del país y sus condiciones macroeconómicas. Empero, fueron las manifestaciones del presidente Solís las que mayor impacto tuvieron en las expectativas de corto plazo, al dejar claro como mensaje público que no se detendría ninguna devaluación. Esta gota, a mi criterio, fue la que derramó el vaso.

El mercado reaccionó ante los temores cambiarios y generó un pánico o susto, para quienes veían en muy pocos días cómo se perdía parte del valor o poder de compra de sus inversiones, así como se alteraba de manera significativa el costo relativo de sus deudas. En un mercado tan pequeño como el costarricense y con una regla de intervención sucia, no transparente y antojadiza del Banco Central, el nerviosismo se apoderó de los actores financieros, incluyendo algunos que pretendieron hacer su agosto con la especulación. Este fenómeno o corrida cambiaria se detiene mediante la intervención tardía del Banco Central, haciendo que regrese la tendencia a un nivel de alrededor de ¢15 menor al punto más alto cotizado del dólar. Es entonces un fenómeno de actuación no voluntaria que ha implicado una pérdida de confianza y la especulación creciente sobre la fuga de información importante de la estrategia cambiaria del Banco Central. Es hasta el miércoles pasado que el Central recapacita y reconsidera su discurso, para intervenir claramente el jueves y viernes y recuperar la credibilidad en su intención de poner un alto a la devaluación.

Así las cosas, los efectos de esta corridilla cambiaria han sido de pesadilla. Para quienes han comprado dólares caros que regresaron a un nivel más bajo, se han perdido importantes montos del valor de su capital, para quienes se asustaron y tomaron decisiones apresuradas de cambiar sus deudas o inversiones, pueden haber incurrido en costos altos de transacción injustificados. Pero sobre todo, el principal perdedor ha sido el Banco Central, quién no solo ha perdido grados de libertad para ejercer su política monetaria, sino que ha desgastado su credibilidad con mensajes contradictorios en el mercado, provocando mayores temores y miedos cambiarios.

Ante lo anterior, ¿qué podemos hacer? Por una parte aparecen los monetaristas extremos que plantean que la dolarización es la solución. A mi entender, la dolarización en un momento de crisis fiscal y con una debilidad en las expectativas, puede provocar una crisis económica de proporciones mucho mayores. Tampoco es barata, dado que se debe incurrir en costos altos por el pago del señoreaje, debemos recordar que este último no es poca cosa y que simplemente, lo entregaríamos a manos extranjeras, en este caso, la Reserva Federal de Estados Unidos.

Para mi entender, la solución más viable a corto plazo es el cambio en la regla de intervención del Banco Central, castigando la especulación con altas multas de forma “expost”, de tal manera que se inhiba a los grupos financieros que producen este tipo de acciones para tomar decisiones que afecten la tendencia de mercado. La forma más barata de hacer dicha norma es hacer pública la regla cambiaria de intervención, reflejando mayor transparencia y favoreciendo un rango no discrecional de acción del ente emisor. A mi gusto, de no cambiar esta actitud sucia y poco transparente de la regla cambiaria del Banco Central, estaremos expuestos a más frecuentes corridillas cambiarias y claramente, a mayores pérdidas de capital para los pequeños ahorrantes, pensionados y actores del mercado. Señores del Central, ustedes son esencialmente los culpables de este sube y baja cambiario, pero son también los llamados a corregir, esta forma equivocada de accionar y regular el mercado.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com