Carlos Denton

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Miércoles 27 Febrero, 2008

El robo de propiedades

Carlos Denton

No todos los que roban en Costa Rica usan armas de fuego y la amenaza de violencia para tomar posesión de bienes de otros. Operan en el país grupos de profesionales, incluyendo notarios, oficiales del Registro Público, y probablemente alguno que otro juez, que están sustrayendo propiedades con escrituras de contenido falso, y rápidamente “vendiéndolas” a terceros que posiblemente no saben que pertenecen a otros.
En esta etapa del desarrollo del país, donde uno de los motores importantes del crecimiento económico es la venta de todo tipo de propiedad a inversionistas extranjeros, es urgente que se establezcan mejores controles en el Registro Público y que participe el Colegio de Abogados en un proceso de “limpieza de casa,” expulsando de la profesión en forma permanente a los que dan fe de algo que saben de antemano que es falso.
Es tal la magnitud del problema que ahora se le recomienda a todo propietario revisar la situación de lo que tiene en el Registro Público cada dos años, para asegurar que ningún ladrón lo ha robado, sin que se diera cuenta. Si bien es cierto que prefieren estos cacos de saco y corbata propiedades desocupadas, y que preferiblemente pertenecen a extranjeros no residentes en el país, ya se conocen casos que involucran costarricenses.
Recuperar la propiedad robada es un proceso costoso y no siempre exitoso —la víctima tiene que demostrar que no es cierto que “vendió” su bien, y que toda una documentación que contiene su firma, certificada por un notario, es falsa. Puede tomar años, y un buen abogado cobrará del 10% al 15% del valor de lo recuperado como honorarios.
Tuve la oportunidad de ver la documentación de uno de estos robos perpetrado contra Roberto Sprague, un amigo panameño de infancia, y propietario de un terreno (Quinta Dragón Púrpura) de 8 mil metros en Escazú, donde pensaba venir a vivir como pensionado al terminar su labor como docente de arte en Okinawa. Los ladrones, con documentos “firmados” por Sprague “en su residencia en Rohrmoser”, (inexistente) en fechas cuando estaba este en el Lejano Oriente, se presentaron frente a un juez alegando que habían pagado por el terreno pero que él no aparecía para firmar la escritura. En lo que tiene que ser un nuevo “récord” para un tribunal tico, el juez les concedió la propiedad a los ladrones sin escritura en menos de ocho días. Ya se han visto otros casos de este tipo reportados en los medios. Pero este parece ser de los más burdos.
Ahora se confeccionan folletos y revistas de lindo diseño y de colores muy bonitos, que invitan a los extranjeros a comprar una propiedad donde podrán pasar los años de su retiro. Hay empresas que hacen estudios de las propiedades en oferta y que dan garantía al comprador de que están comprando algo que realmente pertenece al vendedor. Pero esas empresas que dan las garantías no vigilan después, y las pandillas robapropiedades constantemente están rondando y buscando lo desocupado y lo descuidado para robarlo.
Los notarios, registradores y jueces que participan en estos robos no son diferentes a los que realizan “bajonazos” en las calles públicas, excepto que los primeros usan una computadora en vez de un revólver para cometer sus actos delictivos.

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