La costarricense y ambientalista Christiana Figueres emitió un mensaje previo a las elecciones marcado por el cansancio ciudadano y la urgencia de cambiar el rumbo institucional.
“Hoy tengo que hablarles a calzón quitado. Yo también estoy enojada y cansada. Las cosas no avanzan”, afirmó Figueres.
Señaló fallas en la respuesta estatal y criticó que promesas acumuladas no se traduzcan en soluciones para problemas cotidianos.
“Las instituciones no responden como deberían. Tantas promesas no se traducen en soluciones”, sostuvo en su mensaje.
Figueres advirtió que algunos actores políticos usan el enojo para justificar su “anhelo de más poder”, lo que debilita la confianza ciudadana.
“Cuando el sistema se siente en contra, la confianza se rompe y surge el enojo, enteramente justificado”, señaló.
Sin embargo, subrayó que la indignación, sin transformación, puede tener efectos contrarios al cambio esperado.
“El enojo por sí solo no construye. Si no se transforma, termina destruyendo”, expresó.
La ambientalista afirmó que Costa Rica no requiere confrontación permanente, sino acuerdos y medidas concretas que mejoren la vida de las personas.
“Costa Rica no necesita destruirse para cambiar. Necesita diálogo constructivo y acciones tangibles”, indicó.
Figueres defendió la participación electoral como un mecanismo de control ciudadano frente al poder político.
“Voy a votar porque dichosamente en nuestro país cada voto cuenta”, afirmó.
También alertó sobre los riesgos de la abstención y la pérdida de contrapesos democráticos.
“Cuando no votamos, dejamos a los políticos sin control, a rienda suelta”, concluyó.