El papel del gobierno
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El papel del gobierno

Randall Castro B.
Economista, Grupo CFS

La respuesta natural de cualquier persona o empresa ante la incertidumbre que genera una crisis como la actual es reducir sus gastos e intentar aumentar el ahorro. Si suponemos que la mayoría de las personas se comportan de manera racional, entonces se producirá ineludiblemente una caída aún mayor en la demanda agregada.

Sin embargo, proponer a los agentes económicos que aumenten el gasto, argumentando que si actúan como les dicta la razón las cosas van a empeorar aún más, no es ni siquiera una posibilidad. No se puede pedir a alguien que actúe irracionalmente por su propio bien.
La siguiente idea no me es muy atractiva pero es, dadas las condiciones actuales, inevitable: el Estado debe procurar mantener el nivel de demanda agregada cuando el sector privado no está en capacidad de hacerlo.
En este contexto es inevitable que Keynes se ponga de moda. Sin embargo, debemos ser cuidadosos. No se trata de volver a teorías económicas obsoletas ni generar gasto y aumento del tamaño del aparato estatal solo porque sí.
Lo que vale en este momento es generar inversión y no gasto, aprovechar las condiciones del mercado para construir infraestructura que genere desarrollo y que de paso ayude a evitar un desplome mayor en la producción nacional.
Debemos, especialmente ahora, tener presente que el Estado es poco eficiente y que su entrada en el mercado está únicamente justificada en condiciones como las actuales.
Parece que hay muchas personas que están cayendo en la tentación de proponer una regresión a aquellos modelos en los que el Estado desempeña un rol mucho más grande del que debería. Los resultados de implementar esas políticas serían, a largo plazo, mucho más perjudiciales que no hacer nada.
Nuestra situación actual no es para nada tranquilizante, los ingresos del fisco crecieron en 2008 solo tres puntos porcentuales más que la inflación. Para este año ya el Ministerio de Hacienda anunció que la crisis económica está afectando sus ingresos y está claro que la recaudación se verá todavía más afectada en los próximos meses.
Por otro lado, el nivel de deuda se disparará probablemente cuando el Gobierno ya no pueda sostener la estructura actual.
Costa Rica dista mucho de contar con una solidez fiscal que nos permita sortear sin dificultades esta crisis. De ahí la importancia de que los egresos del Estado así como su plan de deuda sean planeados de la forma más inteligente y estratégicamente posible, de otra forma, la buena intención de generar desarrollo podría terminar siendo todo lo contrario.

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