Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 5 Septiembre, 2008

El crimen nos derrotó

Arturo Jofré

Es curioso y preocupante darse cuenta cómo frente a una crisis nacional de pronto nos quedamos paralizados y simplemente dejamos que la crisis siga su rumbo y termine llevando a nuestra sociedad hasta niveles que puedan incluso llegar a ser irreversibles. Eso es lo que ocurre con el grave deterioro de la seguridad de los ciudadanos. Ya no tiene sentido dar cifras, ni demostrar de una u otra forma la escalada de violencia, ¿para qué seguir en lo mismo?
Stefan Zweig, ese gran psicólogo de los personajes históricos, nos relata cómo grandes y enérgicas figuras se han anulado en el momento más crítico de sus vidas. De pronto se produce una extraña indecisión que pareciera una parálisis del alma. Así le ocurrió a Robespierre en la noche del 9 Termidor. Napoleón, en la hora que debe decidir su porvenir, habla infructuosamente sobre las faltas del pasado, acusa, fantasea, pero carece de valor, habla pero no actúa. Nosotros estamos viviendo una parálisis como sociedad.
El fiscal general nos dice que el poderoso cartel de Sinaloa disputa las rutas costarricenses con los carteles colombianos, que estamos a merced de las mafias y de redes organizadas de robacarros y criminales. La respuesta de la Asamblea Legislativa fue excluir el tema del crimen organizado del proyecto de ley de seguridad ciudadana. Es decir, nos paralizamos. El haber sacado este tema del proyecto es hacerle un deshonroso funeral. Si el director del OIJ y el fiscal general han sido reiterativos en la necesidad de legislar sobre esta materia, si ellos y su gente se juegan la vida por esta causa, si son expertos en las prácticas internacionales que son efectivas, ¿Por qué no les damos un voto de confianza? Utilizando las palabras de Stefan Zweig, la precipitación en este caso hubiese sido un mal menor. Pero no, la Asamblea Legislativa se paraliza y permite que todo siga igual.
Hace mucho recorría las calles de Hannover, Alemania, con el entonces rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala Rodorico Segura y me relató un episodio trágico: su hermano, cuando ejercía como Ministro de Planificación, fue acribillado a balazos en presencia de toda su familia. Muchos años después escuchó al actual Presidente de Guatemala indicar que ha sufrido la muerte de varios miembros de su familia y que, como los miles de muertos en su país, nadie está en la cárcel.
Ahora escucho al fiscal general decir que será muy difícil hacer frente al crimen organizado y que podríamos llegar a niveles como los de México, Colombia y Guatemala. Para entonces ya todo estará perdido.
Para el pintor Pablo Picasso el discurso no existía, existía la obra. Como buen artista es posible que Picasso exagerara, pero hay circunstancias en la vida social en que solo hay espacio para decidir, no para dilatar; para actuar, no para dudar. Los diputados deben reaccionar, no pueden paralizarse en este momento crucial. No hay que temer a cometer errores cuando se está en una guerra como esta, ya que el peor error sería no actuar a tiempo.