Hemos pasado los costarricenses por un largo período de convivencia en el que la descalificación, la post verdad, el insulto, los troles en redes y los extremistas han dominado el diálogo social. Muy complejo ha sido sostener una conversación o un intercambio de pareceres en redes sociales en el pasado reciente.
¿Es este el carácter y la actitud de los costarricenses del presente y del futuro que la Patria está necesitando? ¿Deseamos formar costarricenses confrontativos? ¿Deseamos que los costarricenses sean moldeados en esas características que tanto rechazamos en el pasado y que algunos de nosotros seguimos haciéndolo? ¿Serán estos seres humanos los que podrán y querrán llevar adelante al país? En nuestros hogares alimentamos desde la cuna a nuestros hijos y luego a nuestros nietos con las mejores virtudes que creemos pueden adornar su vida y su ejecutoria futura. ¿Serán éstas las virtudes de que hablamos, las que sembraremos en las generaciones que habrán de sustituirnos?
Un país requiere de estudio, diálogo, intercambio civilizado y general entendimiento entre sus pobladores. Un país requiere para progresar de un propósito común y una permanente concordia entre sus pobladores. Costa Rica no necesita de polarización permanente, argumentación política de lamentables propósitos un día sí y otro también. Costa Rica no está dividida entre buenos y malos, entre ciudadanos de pensamiento político correcto y de costarricenses de intenciones oscuras y egoístas por decir lo menos. Esta clasificación desafía cualquier lógica y razón.
Los costarricenses deben buscar y lograr armonía entre ellos, entendimiento y un propósito común, como es modernizar el país, hacerlo crecer, generar empleo y educación, salud y seguridad, construir infraestructura y actualizar las leyes del país que dan muestras de envejecimiento o desactualización. Pleitos más pleitos y acusaciones, así como descrédito de todo lo hecho en el pasado, no son elementos constructivos. ¿Este es el hombre que debemos construir, que debemos formar, que requerimos para crecer para que sea el motor del futuro? ¿Estamos hoy forjando el hombre correcto?
Una casa dividida no sobrevive a las fuerzas aviesas de su entorno, a sus retos, o a sus pruebas vitales. Una casa dividida no favorece más que a los que sacan provecho de tal división. Grupos que empujan la división no favorecen los altos intereses y valores del país.
Esto no se trata ni lejanamente de mayorías legislativas, ni renovación de liderazgos, ni de continuidad o alternabilidad. Esto no se trata de política de partidos ni de política electoral. Esto no se trata de una o de varias personas, tampoco de la clase dirigente de hoy. Esto se trata de Costa Rica, de nuestro futuro, de los hombres y mujeres que habrán de sucedernos a todos nosotros para llevar al país adelante.
Esto no es un asunto de agitar banderas de coloridos trazos, menos de agrupaciones políticas perecederas. Esto se trata de la formación de los valores que habrán de iluminar el alma nacional para el futuro. Esto se trata de educar a nuestra población en valores y principios, los valiosos, los permanentes, los imperecederos.
Este es un llamado a la reflexión. Este es un llamado a que pensemos e intercambiemos ideas sobre la mujer y el hombre que habremos de formar, de las personas de bien que deberemos de educar con la palabra, el ejemplo y con la convivencia positiva de los buenos padres de familia.
Debemos emprender esta tarea con entusiasmo y con el bien supremo en nuestras conciencias. Construyamos para el futuro, formemos los seres humanos mejores que esté a nuestro alcance. Sentemos las bases de un país maravilloso cuando menos para el próximo siglo.





































