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Jueves 12 Abril, 2018

El Centro de Convenciones atraerá nuevos y mejores tiempos

Me atrevo a comparar el baile inaugural del Teatro Nacional en 1897 con la fiesta del Centro Nacional de Convenciones celebrada la noche del pasado 5 de abril cuando Luis Guillermo Solís presidente de Costa Rica tuvo el honor de cortar la cinta junto con Álvaro Arguedas, presidente del Costa Rica Convention Bureau y Mauricio Ventura, ministro de Turismo.

En aquellos años la decisión de construir el Teatro Nacional respondía a un auge del sector cafetalero y a la explosión cultural mundial que inició con la inauguración del Teatro de la Ópera en París.



Cuentan las anécdotas que los europeos que venían a turistear a San José les gustaba este hermoso terruño adornado por hileras de árboles nativos; y que además ostentaba estar entre las primeras ciudades con luz eléctrica del mundo. El Teatro Nacional era una demanda latente, como lo fue el Centro de Convenciones.

Así como el Teatro Nacional marcó logros sociales y culturales, el nuevo Centro de Convenciones definirá nuevos rumbos en la historia del turismo en Costa Rica. En los inicios, en el mapa turístico mundial, el país se vendía como destino de sol y playa y ofrecía un incentivo a los jubilados extranjeros. Luego, llegó la era de la sostenibilidad donde se obtuvo un liderazgo del que aún se recogen réditos, aunque surgieran destinos competencia que nos siguen a buen paso.

Sin Centro de Convenciones el turismo le genera a Costa Rica $3.600 millones anuales, representa el 6,4% del PIB y más del 40% de las exportaciones –once veces más que el café–. Además, el turismo tiene la solidaridad de que por cada dólar que genera, se benefician más personas en comparación con cualquier otro dólar ganado en todas las otras industrias.

Si ya del turismo se obtiene esa desarrma económica, con el Centro de Convenciones se vislumbran tiempos de mayor prosperidad, puesto que, según los expertos, el turista de reuniones genera un ingreso mayor y con la peculiaridad de que ese turista podría volver como turista de vacaciones.

Pero el beneficio va más allá puesto que habrá conexión profesional invaluable. Por ejemplo, supongamos que en el Centro de Convenciones se llevará a cabo un congreso de física cuántica que traerá a líderes de esa rama, quienes se pondrán en contacto con profesionales locales, por lo tanto, se crearán sinergias que no logra el Internet.

Con el Centro de Convenciones, Costa Rica ya está lista para jugar como y contra los grandes, y todo parece indicar que inicia con el pie derecho con el anuncio de la escalada de 10 posiciones en el ranking mundial de turismo de reuniones realizado por la International Congress and Convention Association (ICCA).

Para terminar las comparaciones, alabo al Centro de Convenciones por incorporar talento nacional e incluso instalar ejemplos propios Patrimonio de la Humanidad, como las esferas; algo que carece el Teatro Nacional donde solo lucen artistas europeos. ¡Claro, épocas distintas!

Gail Fernández – periodista especializada en turismo