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Martes, 11 de diciembre de 2018



GLOBAL


Draghi puede aprender una lección con tasas de interés negativas

Bloomberg | Miércoles 21 octubre, 2015

Mario Draghi y sus colegas del BCE quizá piensen en aprender la lección de Dinamarca: las tasas negativas no aportan una solución rápida. Bloomberg/La República


Hasta no hace mucho tiempo, la idea de tasas de interés por debajo de cero era casi tan descabellada como la perspectiva de que un temerario magnate de bienes raíces fuera candidato a presidente.

En la actualidad, la discusión es si una tasa de depósito por debajo de menos 0,20 por ciento es una buena carta ganadora para jugar a la hora de enfrentar la esclerótica economía de Europa.
El Banco Central Europeo se reúne este jueves para otra discusión acerca de cómo estimular el crecimiento.
Las rebajas de la tasa son improbables —el miembro del consejo de administración del BCE, BenoîtCoeure, describió recientemente el nivel actual como “el límite inferior efectivo”.
Si el presidente del BCE, Mario Draghi, y sus colegas optaran no obstante por tratar el asunto, quizá piensen en aprender la lección de Dinamarca: las tasas negativas no aportan una solución rápida.
El banco central danés, cuyo mandato exclusivo es custodiar la paridad de la corona con el euro, rebajó por primera vez las tasas por debajo de cero a mediados de 2012, cuando los inversores buscaban refugios en el apogeo de la crisis de la deuda de Europa. La tasa clave de depósito, actualmente en menos 0,75%, ha sido mayormente negativa desde entonces.
Economistas consultados recientemente por Bloomberg consideran que las tasas negativas continuarán hasta 2017. No necesariamente porque supongan que luego las tasas subirán sino porque sus modelos no van más allá.
Una de las lecciones clave de Dinamarca es que los bancos son reacios a cobrar a los clientes por tener su dinero.
Si bien algunos elevaron las comisiones, “las tasas reales para gente real nunca fueron negativas”, dice JesperRangvid, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios de Copenhague.
Por eso los daneses no han acopiado efectivo. Según Rangvid, las tasas deberían caer hasta menos 10% para comenzar a “acumularse en sus bóvedas”. Las experiencias de Suiza y Suecia cuentan la misma historia.
La teoría económica dice que las tasas de interés están inversamente relacionadas con la inversión. También se supone que la gente gasta menos cuando las tasas son altas y gastan más cuando son bajas. Dado que las tasas de interés determinan actualmente el valor del efectivo, se las describe como “un impuesto a la tenencia de dinero” y como “el precio de la impaciencia”.
Y sin embargo, los daneses han almacenado. Según datos del banco central, los hogares daneses sumaron 28 mil millones de coronas danesas ($4.300 millones) en depósitos bancarios desde que las tasas se contrajeron hasta su mínimo récord el 5 de febrero.
Las empresas danesas, por su parte, apenas han incrementado sus inversiones, sumando menos de 6% en los 12 trimestres transcurridos desde que la tasa de interés de Dinamarca pasó a ser negativa por primera vez. A una tasa de crecimiento de 5% durante ese periodo, el consumo privado también se aplacó.