Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 5 Febrero, 2016

 De lo vivido, de lo actuado, de las ilusiones que se transformaron en pesadillas, de las palomas que se hicieron sapos, debemos sacar las lecciones para mejor decidir y mejor escoger en esta elección.


Sinceramente

¡Dos veces contra la misma piedra!

Señalan los entendidos que un individuo desarrolla lealtad ante personas, instituciones, partidos, productos o servicios cuando una cadena de satisfacciones hace que la conducta sea reiterativa. Repetimos experiencias positivas. Rechazamos aquellas que son del todo nocivas, repugnantes o contraproducentes.
En política muchas veces nos hemos equivocado en nuestras decisiones y escogencias. Es claro que muchas veces nuestras expectativas, nuestros deseos y nuestras mejores intenciones nos han llevado a históricos errores que nos producen dolor, desengaño e ira.


Nada nos molesta más que nos hayan engañado. Nada nos produce una frustración mayor y una reacción adversa más fuerte que sentir que nos rodaron, que nos engañaron, que se hicieron pasar por liebres y eran solo gatos. Lo peor es percibir que están por hacerlo otra vez.
Pocas experiencias socialmente más traumáticas que sentir en carne propia y colectiva el costo de la mala decisión. Así hemos sufrido en el pasado. Así hemos tenido que pagar el costo de las malas decisiones. Inflación, devaluación, infraestructura que no se construye, privilegios otorgados a quienes quería comprar en su silencio… O sea sabemos lo que es equivocarnos. No nos estrellemos dos veces contra la misma piedra.
Los costarricenses deberían hacer un esfuerzo racional por analizar el presente y el pasado y descifrar en qué se equivocaron. De lo vivido, de lo actuado, de las ilusiones que se transformaron en pesadillas, de las palomas que se hicieron sapos, debemos sacar las lecciones para mejor decidir y mejor escoger en esta elección.
Ya vivimos la comparsa de la felicidad, ya vivimos el desarrollo de una campaña que nos vendió un refresco para que fuera el guía de Costa Rica. Ya hemos vivido en la equivocación y sus altos costos. Ahora a decidir correctamente, de manera pausada, racional, descartando a inútiles y tramposos, votando en contra de quienes quieren llegar a las municipalidades para hacer negocios personales o subvertir el orden democrático. Ahora es tiempo de votar correctamente, de elegir a los mejores ciudadanos de nuestros cantones, de forjar el progreso de nuestra comunidad.
No debemos dejarnos convencer por las cimarronas y el guaro. No debemos dejarnos llevar por elementos irracionales para que nos equivoquemos una vez tras otra. Debemos votar por la excelencia, debemos votar por los mejores y debemos robustecer nuestros cantones en democracia.
Ochenta y un comunidades han puesto en juego su posibilidad de eliminar los vicios del pasado, de aprovechar las experiencias de los buenos, de escoger buenamente a personas de calidad para hacer de nuestras comunidades un paradigma de bien, de servicio, de democracia, de empleo y de infraestructura.
No todo cambio es bueno y no podemos pretender tampoco reelegir a quienes no sirvieron, con la promesa de que esta vez sí van a serles fieles, útiles y honestos a su comunidad. ¡A otro perro con ese hueso!
A votar todos. A asumir en el día que usamos nuestra soberanía la responsabilidad de llevar al poder de las comunidades a los que van a hacer de estas ejemplos de progreso y buen gobierno.