Pedro Oller

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Martes 22 Enero, 2008

Dos bandos

Pedro Oller

Sucedió a propósito de la toma de posesión del nuevo presidente de Guatemala, Alvaro Colom. De la reciente tensión geopolítica que viven Venezuela y Colombia participaron también los gobiernos centroamericanos. De un lado, los acólitos y mendigos que aprovechan cualquier ocasión para aplaudir y extender la mano en retribución al Comandante Petrodólar.
Del otro, muy para nuestra satisfacción, el presidente Arias respaldando al presidente Uribe en su gestión presidencial que incluye, la liberación de los más de setecientos secuestrados que mantiene retenidos las FARC y su lucha frontal contra el terrorismo.
Chávez, en Guatemala, Honduras y Nicaragua, reiteró la oferta de ingreso a estos países a Petrocaribe, un acuerdo de suministro de hidrocarburos con características de elefante blanco y caballo de Troya permitiendo la injerencia bolivariana en las políticas de estado: Desarrollar políticas y acciones para que cada país destine el 10% de su capacidad de siembra a la producción de granos para el etanol. También, el máximo ahorro y eficiencia, desarrollo de polos petroquímicos (¿qué dirán los ambientalistas?). Por último, lo más CODESA del proyecto “Los países miembros se comprometieron a crear y fortalecer empresas mixtas binacionales y a negociar directamente entre Estados para eliminar los intermediarios”.
Uribe por su parte y en Costa Rica, inauguró PANACA en San Mateo. PANACA significa Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria. Una inversión de varios millones de dólares de ciudadanos colombianos que tienen nexos con Costa Rica y que se rascaron su bolsa, no la de PDVSA. Un proyecto para recordarnos que sin campo no hay ciudad en el que mi hija disfrutó ordeñando (por primera vez) y ensuciándose las manos con un montón de animales de finca. Ganado, perros, chanchos y caballos en medio de un espacio en el que la infraestructura y nuestra naturaleza hacen lindísimo el rato.
Chávez en Managua encontró eco para su proclama de que las FARC no es un grupo terrorista. Claro, si Ortega en 1999 había condecorado a Manuel Marulanda (Tirofijo) en la selva colombiana con la orden Sandino, máxima distinción del FSLN. Arias mientras tanto, tiene décadas de tratar de llevar la paz a Colombia, intercediendo sobre todo por la vida e integridad de los rehenes secuestrados, pobres víctimas de un sicariato narcotraficante que nada tiene de opción política a pesar de la unción de unos pocos.
Gracias a Dios estamos tan lejos del infierno y tan encomendados a la gestión de paz que no se despliega con discursos ni en televisión. Entre más lejos estemos de Chávez, más cerca está este bando de su identidad civilista. Lo demás, es retórica.
Posdata: Aprovecho el contexto de este artículo para despedir al señor Ricardo Triana un amigo de Costa Rica y un enamorado de nuestro país. Ricardo desempeñó desde aquí las funciones de responsable de Proexport Colombia para Centroamérica. Honor a quien honor merece.