Dos clubes pierden licencia profesional y descienden al fútbol aficionado
El Comité de Licencias tomó la decisión tras detectar faltas en el cumplimiento de los requisitos financieros obligatorios
El fútbol costarricense vive un nuevo capítulo marcado por sanciones administrativas, ya que el Comité de Licencias de la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF) confirmó que dos equipos perdieron su estatus profesional, se trata de la Asociación Deportiva Municipal Turrialba Club de Fútbol y la Asociación Deportiva Filial Club de Fútbol Universidad de Costa Rica (Limón Black Star).
La decisión obedece al incumplimiento del criterio financiero exigido para obtener el permiso de club profesional, según informó la FCRF en un comunicado de prensa.
La ausencia de los requisitos establecidos derivó en la denegatoria de sus solicitudes y, como consecuencia inmediata, en el descenso de ambas instituciones a la categoría de fútbol aficionado.
La resolución implica que Turrialba y Limón Black Star no podrán participar en competiciones formales, lo que representa un duro golpe para sus estructuras deportivas y para las comunidades que los respaldan.
Además, deberán reorganizarse desde la base si desean recuperar en el futuro su lugar en las ligas certificadas del país.
Estos casos se suman a una situación que ya había generado debate semanas atrás, cuando Guanacasteca y Santos de Guápiles, instituciones de la primera división, perdieron también sus permisos por incumplimientos similares y mantienen sus apelaciones en curso.
El Comité de Licencias ha reiterado que los criterios financieros, administrativos y de infraestructura son de carácter obligatorio para garantizar la sostenibilidad de los clubes y el desarrollo ordenado del fútbol nacional.
La pérdida de la categoría no solo afecta la competitividad de las instituciones deportivas, sino que también repercute en jugadores, cuerpos técnicos y aficionados que ven interrumpidos sus proyectos deportivos.
Con estas decisiones, la FCRF envía un mensaje claro sobre la necesidad de una gestión profesional y transparente, en un contexto donde la estabilidad económica de los equipos es clave para el futuro del balompié costarricense.