Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 26 Agosto, 2011


¿Dónde están los hombres?


En Costa Rica se está dando un fenómeno que tiene características históricas: las mujeres desplazaron por un amplio margen a los hombres en la lucha por obtener un título universitario. Este fenómeno social muestra cifras realmente impresionantes. Ha sido la revolución silenciosa de las “amas de casa”.
Las cifras hablan por sí solas: en 2009 se graduaron de las universidades públicas y privadas 21.274 mujeres y solo 12.522 hombres. Si uno observa los datos de varios años, la tendencia es clara y no coyuntural. Difícil que exista otro país latinoamericano con cifras tan contundentes, pero habrá que hacer el estudio.
Por razones de vocación o culturales la mujer domina ampliamente en carreras como educación, psicología, bibliotecología, nutrición, trabajo social, enfermería. En estas carreras las mujeres graduadas fluctúan entre el 77% y el 94%, es decir, son carreras con fuerte dominio femenino.
Pero no solo se trata de las carreras clásicas de elección femenina, también están superando significativamente a los hombres en carreras como medicina, comunicación, odontología, ciencias políticas. En el resto de las carreras las mujeres se equilibran con los hombres o los superan por márgenes estrechos, con pocas excepciones.
Los hombres todavía predominan por amplio margen en las ingenierías, incluyendo computación e informática, agronomía… y punto. En carreras como ingeniería electrónica, eléctrica, mecánica, los hombres graduados se acercan al 90%. En computación e informática, que gradúa aproximadamente unos 1.500 profesionales por año, los hombres superan el 75%.
Sabemos que la lucha de las mujeres por lograr espacios en la sociedad ha sido muy difícil. La educación no ha sido una excepción, pero se transformó en el arma más eficaz para que la mujer pudiera provocar cambios milenarios en otros campos.
Hay que reconocer que la mujer ya en 1960 tenía una importante presencia en la universidad costarricense, alcanzando al 36% de la matrícula, pero ahí quedó estancada por diez años. Fue en la década de los años 70 en que se consolidó la participación femenina en la educación universitaria. En 1979 la mujer ya había alcanzado el 49% de la matrícula.
Lejanos quedaron los tiempos cuando en 1949, en plena Asamblea Constituyente, uno de sus miembros motivó su oposición al derecho a voto de la mujer diciendo “no voto porque no deseo tanto daño para la mujer costarricense”. Otro constituyente dijo que había realizado una encuesta entre muchas mujeres, “encontrando que una mayoría se pronunciaba contra el voto femenino”. Vean ustedes hasta qué nivel se había logrado bajar la autoestima de la mujer, si la encuesta fue realmente verídica.
¿Por qué si la población del país está distribuída más o menos igual entre hombres y mujeres, esto no se refleja en los graduados? Hace medio siglo la respuesta era obvia, las mujeres estaban en amplia desventaja. Ahora la respuesta no es fácil. ¿Dónde están los hombres?

Arturo Jofré
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