Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 23 Noviembre, 2011


Hablando Claro
¿Dispararse a los pies?


La ruptura del quórum parlamentario es una herramienta de uso delicado. Puede ser válida en caso cualificado cuando lo que se pretende es impedir la aprobación de un acuerdo o un proyecto de ley que requiere mayor reflexión antes de su tramitación definitiva; es decir cuando obedece a razones de orden superior y reitero muy particulares. Por el contrario, cuando la ruptura de quórum opera como mecanismo de obstrucción para torpedear una iniciativa legislativa estamos en presencia de un comportamiento reprochable.
Lo practica siempre la minoría para impedir que se pronuncie la mayoría. Y eso es precisamente lo que ha hecho la fracción del partido de gobierno al obstaculizar el trámite en el plenario del proyecto de Presupuesto Ordinario de la República para el próximo ejercicio fiscal.
A falta de votos, Liberación Nacional que sigue sin asimilar del todo su enorme derrota del primero de mayo recurre a un arma peligrosa de doble filo para impedir que se recorte el plan de gastos 2012.
Y aquí el punto es que independientemente de que las razones para negarse a mayor recorte sean o no justificadas que podrían perfectamente serlo resulta incomprensible que la táctica empleada por el grupo oficialista sea recoger la pelota, salir de la cancha y cerrar la puerta cuando viene detrás en fila el peliagudo trámite del Plan Fiscal que será una especie de limitada tabla de salvación no solo económica (para las finanzas públicas) sino también política para la Administración Chinchilla Miranda.
Por ello, a una le resulta imposible dejar de cuestionarse si realmente la fracción oficialista está tan convencida como se argumenta de la imperiosa necesidad de aprobar antes que termine el año un plan de nuevos tributos para llevar recursos frescos y limpios a las exiguas arcas del estado. Cuesta creer que pueda existir mayor impericia política que la de la actual bancada de gobierno que hoy rompe el quórum y reclama “emboscadas” que olvida provocaba hace muy poco, pero que, peor aún, pueden constituirse en piedra de toque para que se la cobren los opositores al plan fiscal en muy pocos días.
Lo que está en juego resulta ser en extremo delicado como para dejarlo a la improvisación y está claro que impera la falta de visión y por tanto la carencia de una estrategia de recorrido. Lo cual, por supuesto, debe tener a quienes fuera del Parlamento se oponen al paquete fiscal (que son la mayoría con poder) frotándose las manos. Vaya usted a saber quién juega qué en este entramado.

Vilma Ibarra