Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 2 Marzo, 2012


Dialogar es gobernar

El mundo entero sigue siendo conmovido desde sus cimientos por los imparables e incontables movimientos de protesta que, un día sí y otro también, inundan las calles de las ciudades y los espacios de los medios de comunicación en todo el planeta.
Más aún, han dado un salto de lo meramente reivindicativo a lo estrictamente político, pues ya no ocultan su propósito de asumir hegemónicamente el poder. Sin embargo, lo más novedoso de este movimiento es que es universal. Estamos ante un nuevo motor de la historia. Lo que hace perentoria la necesidad de forjar un nuevo orden económico, político y social planetario que ponga los cimientos de una paz durable y justa para todos los pueblos.
No pocos historiadores comparan lo que ahora sucede con las grandes revueltas acaecidas en toda Europa en 1848, que abrieron las puertas a una era de luchas inspiradas en las ideas y organizaciones sociales y que han logrado grandes avances en pro de la justicia y la democracia real.
Hoy sucede algo similar pero a nivel planetario. Costa Rica no podía ser la excepción. La multitudinaria manifestación de los trabajadores del sector público que acaba de escenificarse en las calles de San José y en otras ciudades, es prueba de que también en Costa Rica soplan esos vientos prontos a convertirse en tempestades.
Y no es para menos. Las causas de la crisis son universales: las nefastas ideologías inspiradas en el neoliberalismo. Es necesario, por ende, cambiar de rumbo en la conducción de las políticas económicas de nuestro gobierno. Para ello, lo primero que se requiere es reconstruir el contrato social básico en que se funda el régimen democrático nacional y que ha sido resquebrajado por los últimos gobiernos, especialmente el de los Arias.
Para ello es urgente, como condición indispensable, que el gobierno se abra sin condiciones y de manera auténtica, a un diálogo con TODOS los actores del quehacer político nacional.
El hecho de que la Presidenta Chinchilla con seis de sus ministros lo haya hecho con los sindicalistas luego de la gran manifestación del sector público, es un signo esperanzador que debe ser continuado con otros sectores sociales.
Ojalá que se esté dando con todas las fuerzas vivas de la provincia de Limón. Espero que pronto se haga otro tanto con los campesinos, cuya voz ha sido desoída por la Ministra del ramo instigada por el Comex.
Las políticas de esos ministerios e inspiradas en el capitalismo salvaje, han estado sistemáticamente golpeando al campesinado, que históricamente ha sido el fundamento de nuestra democracia. A él debemos, entre otros muchos valores, nuestra identidad nacional.
Doña Laura tiene todavía más de medio periodo de gobierno. Es hora de que haga del diálogo abierto, sincero, realmente democrático, el pivote de su política.
Si esto hace, la historia y el pueblo la recordarán con gratitud.

Arnoldo Mora