Detenida torpeza política
Bien hizo el diputado Henry Mora al quedarse como dicen en béisbol “quieto en primera”
Bien hizo el diputado Henry Mora al quedarse —como dicen en béisbol— “quieto en primera”
Sin tregua
El Gobierno del presidente Ortega en Nicaragua acostumbra ofender primero y luego pide disculpas, primero agravia y luego habla de amistad, primero pisotea y luego tira un guante “blanco”.
Lo peor que nos puede ocurrir es que nuestros actuales gobernantes muerdan el anzuelo inocentemente y recojan ese guante “tiznado”, deben recordar la inocentada del excanciller René Castro, que en algún momento recogió un trapito tiznado y llevó al país a los padecimientos —a la fecha— con la Isla Portillo (Calero).
El viaje que planeaba el presidente de la Asamblea Legislativa, diputado Henry Mora, para reunirse —entre otros— con el diputado nicaragüense Jacinto Suárez, presidente de la Comisión Legislativa de Asuntos Exteriores de Nicaragua, era una torpeza política mayúscula que no ayudaba en nada a las relaciones entre ambos países.
Los diputados sandinistas se acaban de inventar un grupo que denominaron Amistad Nicaragua-Costa Rica, y escogieron a Suárez para presidirlo.
He coincidido con Suárez en foros y puedo asegurar que padece de una singular animadversión sobre Costa Rica, no gusta de nuestro país. Fue vicepresidente del grupo de “elefantes blancos” llamado Parlamento Centroamericano, y tanto ahí como en otros escenarios apoyó abiertamente agravios para Costa Rica, incluso es un acérrimo defensor de la incursión nica en Calero.
Suárez fue fiel admirador y defensor de la amistad del sandinismo con Muamar Gadafi, sobre el que decía “los amigos son amigos en las buenas y en las malas”, para el caso de Costa Rica parece que solo en las malas.
Además, Suárez hipócritamente ha planteado demandas internacionales sobre Costa Rica por el tema de Crucitas, a sabiendas de que Nicaragua explota un área que es el doble de grande, contigua a Crucitas y exportan oro en grandes cantidades. Suárez nunca pierde la oportunidad para golpear a Costa Rica. ¡Qué clase de grupo de “amistad” puede dirigir alguien que más bien ha promovido la distancia y el agravio!
Excelente la oposición del canciller González Sanz en relación al viaje oficial de Henry Mora a reunirse con el guerrillero amigo de Daniel Ortega, enemigo de nuestro país, que se burla de nuestras autoridades con frecuencia, recuerden su paso en la Celac-San José.
Da la impresión de que el canciller González es de los pocos ministros del actual Gabinete que tienen claro cuál es su sector de acción y lo defiende con determinación.
El único escenario actual para recoger ese guante “blanco” sería el reconocimiento de las autoridades nicaragüenses que se equivocaron incursionando y reclamando la isla Calero como propia. De lo contrario, nuestras autoridades deben concentrarse y trabajar arduamente en La Haya para reclamar justicia internacional para un acto reprochable dirigido por el comandante Ortega y sus compañeros de guerrilla, ahora gobernantes de Nicaragua, quienes han promovido la enemistad fronteriza entre ambas naciones.
El máximo tribunal de Justicia está pronto, a semanas, de las audiencias orales en la disputa de ambas naciones, así que bien hizo el diputado Henry Mora al quedarse —como dicen en béisbol— “quieto en primera”.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo