En los últimos seis meses, las zonas francas han sido el escenario de despidos producto del cierre o traslado de operaciones de empresas multinacionales.
Intel, Qorvo, Viant y Amazon son algunos ejemplos; asimismo, en días pasados, Heineken, que recientemente adquirió Florida Ice & Farm, anunció el despido de 6.000 empleados a nivel global.
Aunque no se sabe a ciencia cierta cuántas personas son, sí es claro que son miles, ya que solo en el caso de Amazon, se autorizó por parte del gobierno, la reducción de un 50% de su planilla, pasando de 16 mil a 8 mil colaboradores.
Sin embargo, Laura López, gerente de Procomer, señala que no hay por qué asustarse, porque el país sigue siendo atractivo para atraer inversión extranjera y porque los cambios son parte de los ciclos normales de las empresas.
La funcionaria acepta que cada vez es más complejo traer empresas al país, a la vez que no descarta nuevos despidos porque hay una nueva reconfiguración.
¿Qué está pasando?
Hay transformaciones estructurales a nivel global. Muchas compañías multinacionales están ajustando sus operaciones como parte de procesos de automatización, digitalización y reorganización de sus cadenas de valor, impulsados por la inteligencia artificial (IA), la adopción de nuevas tecnologías y cambios en el comercio internacional.
Es una tendencia mundial que afecta a distintos mercados y sectores productivos, incluyendo a Costa Rica y a economías altamente desarrolladas
¿Se puede esperar que se den más despidos en Costa Rica?
Los procesos de ajuste forman parte de los ciclos normales de empresas que operan a escala mundial y que deben adaptarse continuamente a cambios en la demanda, la tecnología y sus modelos de negocio.
La pandemia por COVID-19 fue un ejemplo reciente de cómo estos procesos pueden acelerarse. Costa Rica no está aislada de esas dinámicas. A medida que las empresas integran automatización e inteligencia artificial, es posible que algunas realicen ajustes puntuales como parte de decisiones globales.
Sin embargo, estos movimientos coexisten con nuevos proyectos de inversión y procesos de reinversión en sectores de alto valor agregado. El país continúa atrayendo ampliaciones y nuevas operaciones, lo que demuestra que no se trata de una tendencia generalizada de salida, sino de transformaciones dentro de estrategias corporativas globales.
Frente a estos ciclos, la prioridad es fortalecer la competitividad país. Esto implica que continuemos profundizando en el desarrollo de talento especializado, reducir brechas en idiomas y habilidades digitales, facilitar procesos, mejorar tiempos de respuesta institucional y consolidar un clima de negocios confiable. La capacidad de adaptación es determinante para retener el empleo y la inversión en el mediano y largo plazo.
¿Se puede decir que cada vez se pone más compleja la labor del país para atraer inversión?
El entorno internacional se ha vuelto más desafiante; la situación geopolítica, la fragmentación comercial y la aceleración tecnológica han elevado los estándares bajo los cuales los países compiten por inversión extranjera directa.
Los ajustes que realizan algunas compañías responden principalmente a decisiones globales vinculadas a esas transformaciones tecnológicas y reorganizaciones operativas, y no a un deterioro estructural de las condiciones del país.
De hecho, Costa Rica registró un crecimiento del 32% en los flujos de IED durante 2024 y, al cierre del tercer trimestre de 2025, estos flujos continúan en aumento, con un crecimiento adicional del 4,5%, confirmando que la propuesta país mantiene solidez y credibilidad.
No obstante, sostener esa trayectoria exige avanzar con mayor velocidad en los temas de competitividad mencionados: especialización de talento alineado a sectores estratégicos, eficiencia en trámites, fortalecimiento del clima de negocios, la infraestructura, la reducción de costos de producción como la mano de obra y el costo energético, entre otros.
¿Cómo mitigar la afectación?
La respuesta empieza por acelerar la adaptación del talento humano a las nuevas necesidades productivas y tecnológicas que están redefiniendo el empleo a nivel mundial, pero también por fortalecer las condiciones que permiten que ese talento se inserte y permanezca en sectores de alto valor agregado.
Desde Procomer trabajamos para fortalecer la formación en habilidades digitales, técnicas y especializadas, así como en mantener una articulación permanente con empresas, academia e instituciones públicas para anticipar los perfiles que el mercado demandará durante los próximos años y reducir brechas antes de que se conviertan en cuellos de botella para la inversión.
En esa línea, impulsamos la implementación de 10.000 becas en habilidades digitales en alianza con el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) y Google Cloud, además del fortalecimiento de los Incentivos para el Desarrollo y Formación de Talento Humano en empresas exportadoras y del Régimen de Zonas Francas.
A través de estos instrumentos ya se han capacitado más de 5.200 personas en habilidades de alta demanda y la meta para este año es alcanzar a más de 10.500 personas adicionales.
De manera complementaria, impulsamos espacios de articulación directa entre industria y academia, como Talent Boost.