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Sábado 20 Septiembre, 2014

El tema agua para Guanacaste, está planteado más allá de un simple discurso


Desde el sol naciente

En solo la entonación del himno de la provincia de Guanacaste, se puede ver la exposición única y magnífica, de lo que es y ha sido esta, desde su incorporación a Costa Rica: “Guanacaste es la tierra florida que a la Patria se dio con amor…”, y desde esta circunscripción del sol naciente versan tiempos para repensar el futuro del país.
En tiempos difíciles, abundan las presiones sobre los recursos hidrológicos, y el cambio climático dramáticamente ejercerá, con mayor profundidad, sus impactos y sus implicaciones en este contexto; aun así, resulta vital para la vida del país, invertir en inteligencia, partiendo de iniciativas que se han acogido en el seno de la sociedad guanacasteca.


Siempre hay posibilidades de vencer las adversidades; el tema agua para Guanacaste, está planteado más allá de un simple discurso, en lo que puede constituirse en un cambio de paradigma, si resolvemos con la construcción del embalse de río Piedras, la consecución de riego para más de 12 mil hectáreas y agua para consumo humano, en la bajura guanacasteca y la Península de Nicoya.
Cierto, las decisiones políticas no pueden esperar, el desbordamiento y el desperdicio de agua buena, que se pierda en Golfo de Nicoya, es una verdad indisoluble en la actualidad; la inversión pública debe darse partiendo de un proyecto que nos permitiría revertir el impacto del cambio climático sobre Guanacaste.
Se nos ha dicho científicamente que las tierras áridas experimentarán una tendencia a volverse más áridas; que el aumento de las temperaturas intensificarán los ciclos de evaporación y precipitación, y lógicamente, que con irrigar las tierras del sol naciente, seremos una sociedad con mayor capacidad de respuesta ante los embates climáticos, que serán superados, en conjunto: Estado y Sociedad.
Estamos dispuestos a que la frecuencia de las sequías se desvanezca con “Agua para Guanacaste”; y que las condiciones de la aridez y las altas temperaturas, generadoras de una disminución y mayor variabilidad de los rendimientos agrícolas, cedan ante la inteligencia de quienes se posicionen respecto a un proyecto necesario, en lo social y en lo económico, pero sobre todo en lo ambiental.
La crisis medioambiental no nos puede vencer, la inestabilidad y el descenso de las precipitaciones pueden combatirse con una estrategia sólida y articulada, y con la implementación de proyectos que superan lo inmediato y lo descriptivo, y que se forjan con una visión a largo plazo, que potenciará a Guanacaste, como tierra de progreso y bienestar.
“Agua para Guanacaste”, debe abocarse, además de su tarea funcional —abastecimiento de agua— a movilizar recursos económicos y técnicos para poner en práctica un plan estratégico para mejorar la productividad agrícola, posibilitar sistemas de alimentación sostenibles, evitar la deforestación y conservar la biodiversidad, entre otras.
Hay mucho que hacer; energía, minerales, agricultura, ecología, son temas en la agenda guanacasteca.
Debemos reformular nuestras concepciones para avanzar y responder a una realidad que nos agobia.

Marco Antonio Jiménez Muñoz
Alcalde de Nicoya