Leiner Vargas

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Martes 3 Septiembre, 2013

Nuestra trayectoria de consumo energético es insostenible y tampoco es costo-eficiente, por lo que se requiere cambiar


Reflexiones

Desarrollo bajo en carbono

Fui invitado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a participar del Foro Latinoamericano de Carbono que se realizó en Río de Janeiro entre el 28 y el 30 de agosto de 2013, y quisiera aprovechar el debate de dicho foro para compartir con mis lectores algunas reflexiones. Si bien el tema central del foro fue el hacer un balance de la situación del mercado global de carbono y de los desafíos y oportunidades que tiene la región latinoamericana y del Caribe al respecto; aspectos donde pareciera existir más áreas grises que resultados concretos por lo que se ha dicho; quisiera referirme al desafío más significativo que cualquier economía grande o pequeña puede tener, en esta etapa del siglo XXI para enfrentar el reto de un desarrollo bajo en emisiones.
La necesidad de migrar de una trayectoria energética y de transporte con uso intensivo de energía altamente concentrada en hidrocarburos a una matriz energética más limpia es fundamental si queremos contribuir a la disminución de la huella de carbono que cada uno de los ciudadanos, empresas y organizaciones, tenemos sobre el planeta. Esto es un imperativo ético en un planeta que se sobrecalienta y cuyos efectos apenas se empiezan a percibir. Ya sabemos con certeza la relación entre el deterioro de nuestra capa de ozono y el calentamiento global y conocemos las implicaciones que tiene un cambio irreversible del clima sobre el funcionamiento de los macroecosistemas del planeta. Nuestra trayectoria de consumo energético es insostenible y tampoco es costo-eficiente, por lo que se requiere cambiar los modelos cortoplacistas de mercado que hacen énfasis en el precio marginal de la energía sin incorporar los impactos sociales y ambientales que las externalidades de los mercados de energía y de transporte generan a la ciudadanía y al planeta.
En el ámbito del transporte, los desafíos más importantes para Costa Rica son; transformar la flotilla de carga de diesel a gas natural, reorganizar los corredores viales de carga y rehabilitar el ferrocarril entre los dos océanos, rehabilitar el tren eléctrico metropolitano usando energía eléctrica limpia, fortalecer los procesos de conversión de la flotilla de taxis y de autobuses a tecnologías carbono neutral, creación de centros de ciudad libres de carbono o carbono neutrales, generación de corredores logísticos para el transporte público con licitaciones exclusivas para ingresar al centro de las ciudades y por supuesto, fortalecimiento del proceso de chatarrización de la flotilla existente para evitar se genere un mercado de segunda mano de autos ineficientes y carbono intensivos.
Las grandes oportunidades y ventajas están en la calidad de vida de nuestros ciudadanos, el tener ciudades limpias y un ecosistema urbano más sano para nuestros niños y niñas. Ciertamente debemos propiciar un mercado de carbono nacional para poder aprovechar las sinergias y ventajas de quienes pueden ir primero en estos cambios, fortalecer las instituciones y alcanzar alguna cooperación del mundo desarrollado, pero el gran reto es, interiorizar en nuestra convivencia con el planeta un desarrollo bajo en carbono.


Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com