Desaceleración económica e inflación negativa hicieron al Banco Central reducir tasas de interés, según expertos
Al cerrar mayo, la actividad económica creció tan solo un 3,5%,
Para evitar una mayor desaceleración de la economía en los próximos meses, que se traduzca en menos oportunidades de empleo y riqueza, el Banco Central decidió reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) a 3,0%.
De esta manera, el crédito sería más barato en el mediano plazo y así se motivaría el crecimiento de la demanda y la inflación, según los expertos de Mercado de Valores.
“Si bien algunos factores de incertidumbre externa permanecen presentes, el Banco Central apoya su decisión en la evolución propia de la inflación y en la desaceleración de las tasas de crecimiento de la economía. En este contexto, la Junta Directiva considera que existe espacio para avanzar hacia una postura monetaria más flexible, consistente con el comportamiento reciente de los indicadores económicos”, dijo Karol Fernández Murillo, economista de Grupo Financiero Mercado de Valores.
La TPM es una tasa de referencia del sistema bancario que sirve para calcular los intereses que se cobran en la banca pública y privada de los créditos.
Cuando la TPM es muy alta, el crédito es más caro y, cuando ese indicador baja, pedir prestado es más barato.
“El Banco Central acordó reducir la TPM en una decisión que refleja la persistencia de un entorno de baja inflación y expectativas inflacionarias contenidas por debajo de la meta. La decisión se toma luego de varios meses en los que la autoridad monetaria mantuvo una postura cautelosa dentro del nivel de 3,25%, a pesar de tener espacio para hacer un recorte”, agregó la experta.
Pese a ello, el Banco Central advirtió que la decisión se toma en un contexto de gran incertidumbre.
“La decisión se toma en un contexto de elevada incertidumbre externa asociada, principalmente, a los conflictos geopolíticos y a su intensificación reciente, la evolución de los precios internacionales de las materias primas y los posibles efectos de condiciones climáticas extremas sobre la producción, los precios de los alimentos y de la electricidad”, dijo el Banco Central.
Por otra parte, aunque la economía costarricense está lejos de mostrar números rojos, varias señales de alerta empiezan a preocupar al gobierno de Laura Fernández.
Por ejemplo, la caída en la fabricación de implementos médicos y de componentes electrónicos en las zonas francas provocó que Costa Rica acumule dos meses consecutivos con un crecimiento económico inferior al 4%.
Esto implicó que, al cerrar mayo, la actividad económica creciera tan solo un 3,5%, según el más reciente Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de Costa Rica.
El principal factor de la desaceleración fue el menor dinamismo de las zonas francas, cuyos regímenes especiales crecieron un 3,8%, “pero con una caída de 12,8 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2025”, explicó el informe.
En este caso, durante años el régimen especial creció a dos dígitos y ahora, de súbito, frenó su crecimiento.