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Delegación colombiana toma el Capitolio para exigir TLC

Gobierno colombiano busca que acuerdo sea aprobado durante administración Bush


Washington
EFE

Una delegación de unos 80 colombianos tomó ayer la sede del Congreso de Estados Unidos para exigir la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) antes de fin de año, como parte de una campaña de “ablandamiento” del Gobierno de Bogotá.
“Lo que intentamos hacer es tomar el Congreso de forma pacífica y hablar de la importancia que tiene el Tratado de Libre Comercio para estos diversos sectores y de los beneficios para Estados Unidos”, explicó en rueda de pr
ensa Eduardo Muñoz, viceministro de Comercio de Colombia.
Muñoz estuvo acompañado por unas 80 personas, entre funcionarios del Gobierno, indígenas, afrocolombianos, sindicalistas, desmovilizados, empresarios y estudiantes que llevaron al Congreso el mismo mensaje: Colombia es un firme aliado de Estados Unidos y merece el TLC sin más demoras.
Aunque reconoció el hostil ambiente político para el TLC, Muñoz dijo que su Gobierno está esperanzado en que sea votado después de las elecciones generales del próximo 4 de noviembre.
Si los demócratas programan la votación, bloqueada en abril pasado, “creemos que tendríamos los votos suficientes para que salga del Congreso”, vaticinó Muñoz.
El Congreso aún no ha aprobado los presupuestos gubernamentales del año fiscal 2009 y la pregunta del millón ahora es si habrá o no una sesión abreviada después de los comicios, conocida como sesión “lame duck”.
En todo caso, la oposición demócrata ha dejado clara su insatisfacción, por un lado, con los progresos de Colombia en materia laboral y de derechos humanos, y, por otro, exige más protecciones y beneficios para los estadounidenses desplazados por el comercio exterior.
Muñoz señaló que la otra prioridad de Colombia será la ampliación, por dos años, de las preferencias arancelarias andinas que vencen a finales de diciembre próximo. La votación sobre eso podría ocurrir a fin de mes.
La delegación, conformada por 12 grupos de siete personas cada uno, sostuvo un total de 130 reuniones ayer con legisladore
s de ambas cámaras del Congreso o miembros de su personal.
La comitiva solicitó una reunión con la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, pero ésta no respondió.
Según Muñoz, fuentes legislativas de ambos partidos le indicaron que “una vez pasado el proceso electoral habría menos ten
siones políticas y sería más fácil que se aprobara” el TLC en una sesión abreviada antes del receso navideño.
Muñoz advirtió de que la no renovación de las preferencias arancelarias andinas, incorporadas en la ley conocida por su sigla en inglés ATPDEA, sería “desastroso” para el comercio exterior de Colombia, sobre todo en los sectores de textiles, ropa confeccionada, calzado y productos de cuero.
Bajo la ATPDEA, la mayoría de los productos de Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia entran libres de aranceles a Estados Unidos desde 1991, y es la manera en que Washington premia los esfuerzos antinarcóticos de esos países.
El TLC haría permanentes esos beneficios y el Gobierno de Washington hace todo lo posible por presionar al Congreso a que
lo apruebe en la 110 sesión legislativa, que concluye en diciembre.
De hecho, Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio de Estados Unidos, que ha llevado la voz cantante en esta campaña de convencimiento, participará hoy en un mitin junto con otros líderes del Congreso y del Gobierno a favor de los TLC con Colombia, Panamá y Corea del Sur.
El encuentro contará con la participación de los embajadores de esos países en Estados Unidos.
El TLC con Colombia, suscrito en noviembre de 2006, afronta la férrea oposición de la federación sindical AFL-CIO, que predica contra los efectos nocivos de la globalización.
El candidato presidencial demócrata Barack Obama se ha alineado con las voces que aconsejan postergar la votación del TLC hasta que haya mejoras en la reducción de la violencia dirigida contra sindicalistas en Colombia.
Su rival republicano, John McCain, apoya incondicionalmente el TLC y así lo reiteró en su visita a Colombia en julio pasado.
Frente a la muralla de oposición es que el Gobierno de Colombia, respaldado por la Casa Blanca, realiza su implacable campaña de persuasión a favor del TLC.
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, continuará esta labor cuando viaje a Washington la semana próxima.
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