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Defensa de empleo desafía a economía

Despidos en corto plazo intensificarían la recesión que atraviesa el país, tras presionar caída en la demanda y, por ende, en la producción. Gobierno confía en Plan Escudo para apaciguar las aguas

Daniel Chacón
Erick Díaz
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El cierre de enero dejó un sinsabor en cientos de trabajadores que fueron víctimas de medidas de despido en empresas pertenecientes a disímiles industrias.
La justificación, en la mayoría de los casos, fue la necesidad de recortar costos para sobrevivir a la crisis financiera, mientras que en la atmósfera laboral actual amenaza constantemente la posibilidad de nuevas medidas de esta naturaleza.
Esta realidad, entre otros indicadores desfavorables que enfrenta la economía nacional, como la contracción de la productividad de la economía en un 0,5% a noviembre, motivó al Gobierno a crear un escudo que pretende proteger al sistema económico en los próximos meses.
“Se fundamenta sobre cuatro pilares, cuatro columnas que representan los destinatarios de las medidas del Gobierno: las familias, los trabajadores, las empresas y el sector financiero. Se divide así por la sencilla razón de que esta crisis nos golpea a todos”, explicó el mandatario Oscar Arias al presentar el plan de medidas contra la crisis.
Y es que como dice el refrán, “cuando el río suena, piedras trae”. INVERSIONISTA realizó un sondeo en diversas empresas de construcción, comercio, tecnología, comunicación y seguros, entre otros sectores, a partir del cual se confirmó que todas las consultadas ya efectuaron estudios de reducción de gastos y aplicaron medidas preventivas.
Postergación de planes de expansión, reducción en presupuestos publicitarios e inversión en activos que generan ahorros marcan la tendencia.
Por ahora, la mayoría señaló que con esas previsiones pretenden evitar despidos, medida que no descartan a pesar de ser la última en la lista para reducir costos. Por su parte, en otras firmas ya se llegó a ese extremo, lo que podría presionar la tasa de desempleo; a julio de 2008 este indicador se ubicó en un 4,90%, según el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
“Hemos insistido en que este no es el momento para poner “cara de crisis” frente a la crisis, sino de actuar. Si las empresas empiezan a recortar personal pensando solo en reducir gastos inmediatos, podrían estar comprometiendo su crecimiento a futuro, cuando la crisis pase”, explicó Alan Saborío, socio director de la consultora Delloite.
El especialista analiza que si las organizaciones recortan personal como única salida se puede generar una espiral, que al final provocaría más crisis ya que empuja a que se reduzca el consumo. Además, considera que la afectación sobre la calidad del servicio e impacto en el clima organizacional implica un costo mayor.
Precisamente, Arias resaltó la cercana posibilidad de encarar la falta de empleo. “Esta crisis internacional significará para nuestra economía una contracción fuerte, que probablemente se reflejará en el aumento de la pobreza y el desempleo. Habrá menos turismo y disminuirán las exportaciones y la inversión extranjera directa”, destacó.
En ese sentido el Gobierno instó a las empresas a desarrollar estrategias para evitar despidos. Por ejemplo, motivó a implementar nuevas modalidades de empleo, como el teletrabajo, y la posibilidad de variar las jornadas laborales.
En respuesta, los empresarios reconocen los esfuerzos del Ejecutivo por atenuar la crisis, pero coinciden en que la economía costarricense es pequeña y que tiene elementos que distorsionan fácilmente variables vitales como inflación, tipo cambiario y las tasas.
Por ende, la incógnita de los sectores es si este Plan Escudo logrará los resultados requeridos para levantar la producción nacional y evitar que el Indice Mensual de Actividad Económica siga reportando contracciones comerciales, que le dieron la bienvenida a la recesión.
“Las posibilidades de crecimiento son pocas porque la demanda ha bajado y existe una marcada cautela en los inversionistas nacionales y extranjeros para iniciar proyectos. Nosotros estamos trabajando en una estrategia definida para el control de gastos y garantizar eficiencia en el uso de recursos”, indicó Marvin Umaña, director de la empresa Aseprose, dedicada al mercado de seguros.
Algunos empresarios fueron más críticos y calificaron el control inflacionario (la meta para 2009 es del 9%) como una “obsesión” que ciega al Banco Central y lo aleja de otras variables importantes, como las tasas de interés.
“La decisión de recortar el crédito que venían prestando los bancos estatales supuso un verdadero frenazo para la actividad económica, sin que la inflación se haya visto controlada”, expresó Francisco Avilés, director general de Larsol.
Precisamente, el acceso al crédito es un factor de presión por parte de la mayoría de los empresarios, quienes coincidieron en que el crecimiento se debe en mucho al apoyo que otorga el financiamiento. Ya sea a través de líneas nacionales o internacionales.
Algunos de los consultados consensuaron en que las recientes capitalizaciones y estímulos anunciados para la banca están siendo desperdiciadas por políticas de colocación desproporcionadas.
“Es triste que los bancos del Estado sean los únicos del mercado que pidan garantía real para los empresarios. No se trata de explotar estas instituciones, pero sí debe haber una flexibilidad mayor pues prestan solo al que tiene y esa no es la realidad de empresarios o emprendedores del país”, cuestionó Juan Fernando Acuña, gerente de Enercom, empresa dedicada a los negocios de energía y comunicaciones.
Lejos de esa posición, el BCCR apoyó las decisiones anunciadas en el Plan Escudo, y agradeció que se le respetara la administración de las tasas de interés y del control inflacionario.
“Reactivar la demanda interna de alguna manera puede ayudar a compensar parcialmente la baja de entrada de capitales. El esfuerzo del Gobierno es una apuesta bien enfocada en cuatro pilares que atienden necesidades primordiales”, opinó Roy González, gerente del BCCR.
Refiriéndose a las solicitudes hechas por el Gobierno a la banca estatal, González destacó que si bien existe una cuota de sacrificio que se les pide a los bancos con la baja de las tasas en algunos de los créditos, como los de vivienda, “debe reconocerse que el Gobierno no ha recibido tradicionalmente dividendos de estos entes, entonces de alguna manera pareciera que es defendible la pretensión de que se renuncie a utilidades para generar protección a la gente que lo necesita”.
En esa misma dirección se alineó Federico Carillo, vicepresidente ejecutivo y gerente general de BICSA, quien aseguró que “el Gobierno ha dado un planteamiento integral de disminución de los efectos negativos de la crisis mejor que como lo han hecho otros países”.
Por un lado aplaudió la capitalización a los bancos del Estado y, por el otro, el apoyo social que se plantea en el Plan Escudo.





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