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Jueves 10 Octubre, 2013

Quisiera que las decisiones de política económica de este país no fueran calculadas para beneficiar a unos pocos


Decisiones y artimañas

Hace casi siete años el Banco Central de Costa Rica pasó del sistema de minidevaluaciones a uno de banda cambiaria. En este tiempo, quizá el logro más destacable sea la disminución en la inflación y el fracaso más innegable, la ausencia de la supuesta flotación inherente al nuevo sistema definido.
El techo de la banda se aleja en un 60% del piso. La brecha entre los tipos de cambio del modelo existente y los observados, advierten sobre un riesgo latente de una depreciación cercana a ese 60%, al tiempo que a los generadores de dólares se les exime de un riesgo cambiario al no existir tal posibilidad de apreciación debido a la permanencia del piso en ¢500 por dólar.


Si el Gobierno y el Banco Central de Costa Rica están en función de la sociedad y economía nacional, prefiero pensar que buscan el bien común de sus miembros. Entonces, ¿cómo justifican las autoridades monetarias de este país, que con el sistema cambiario actual exista la posibilidad de que la mayoría de los ticos enfrentemos el riesgo de empobrecernos significativamente si el tipo de cambio subiera a los niveles posibles?, y que en cambio, los generadores de dólares puedan dormir tan tranquilos como siempre lo han hecho gracias a la mano invisible que en este país protege a unos pocos de muchas maneras, una de esas con política monetaria.
Las decisiones de política económica nunca serán aceptadas por todos. Hay quienes manejan información privilegiada y simulan no tener conflicto de interés con lo que saben o los que descaradamente rastrean hasta lo que a hoy no se ha dicho con tal de sacar provecho de ello gracias a su pasaporte con visa de acceso para multiplicar los billetes verdes en su acervo. Hay ganadores y perdedores.
Aunque a las puertas del sétimo aniversario de la adopción del “nuevo” sistema, el Banco Central de Costa Rica ya pudo haber migrado a otro régimen, no creo necesariamente que el actual (de bandas) ya esté obsoleto, pero sí que no ha sido administrado pensando en lo que económica y socialmente es mejor para la mayoría de los ticos.
Creo que se han antepuesto intereses políticos, presiones de unos cuantos ricos —“en dólares”— y/o pertenecientes al sector exportador de nuestro país, sector turismo y a seducciones de las instituciones financieras más dolarizadas del país… si mi hipótesis no tiene sentido, alguien debe justificar por qué es más sensato defender a los generadores de dólares que al resto de la población.
Económicamente debemos preocuparnos por la balanza comercial, pero también por la desigualdad en la distribución del ingreso y acceso a oportunidades de desarrollo y progreso.
Quisiera que las decisiones de política económica de este país no fueran calculadas para beneficiar a unos pocos. Costa Rica cuenta con funcionarios públicos muy competentes en muchos puestos de confianza, pero si estas artimañas siguen presentes, las capacidades de estos profesionales nunca serán suficientes para conseguir los cambios de política que necesitamos para el país.

Alejandra Esquivel

[email protected]
Gerente GEFISA