“Decisión de Panamá de no vender energía a Costa Rica no debería causar ni apagones ni racionamientos”, según ACOPE
ICE tiene planes de mitigación para enfrentar diversos escenarios
En caso de ser necesario, Costa Rica cuenta con acceso a todo el mercado eléctrico regional para comprar energía, así como fuentes de energía nacionales que podrían ayudar a abastecer al país.
De es manera, la decisión de Panamá de no vender energía eléctrica a Costa Rica no debería causar “directa ni inmediatamente apagones o racionamientos, ni tampoco incrementos en la factura eléctrica”, de acuerdo con Susana Rodríguez, nueva directora ejecutiva de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope).
La experta, además, señaló que el ICE tiene planes de mitigación para enfrentar escenarios de menor generación hidroeléctrica y así garantizar el suministro eléctrico del país.
Esto, ante el impacto del fenómeno El Niño en la temporada de lluvias y no tanto por la decisión de Panamá de no vender electricidad a Costa Rica.
¿Está Costa Rica en riesgo de sufrir apagones, racionamientos o encarecimiento de la factura eléctrica por la decisión de Panamá de no vender más energía a Costa Rica?
Los sistemas eléctricos típicamente no dependen de un único recurso o fuente, sino que son una suma de múltiples fuentes energéticas. Por lo tanto, la decisión de Panamá no debería causar de manera directa ni inmediata apagones o racionamientos, ni tampoco incrementos en la factura eléctrica.
Costa Rica cuenta con acceso a todo el mercado eléctrico regional, así como con fuentes de energía nacionales que podrían abastecer la demanda de manera supletoria a la energía que pudo haberse contratado desde Panamá.
El fenómeno El Niño podría significar una reducción de las lluvias entre un 10% y 30% en 2026. ¿Qué tan vulnerable es Costa Rica a apagones y quema de búnker por culpa de la actual matriz energética?
Costa Rica históricamente ha logrado evitar racionamientos eléctricos, y los fenómenos climáticos que reducen la capacidad hidroeléctrica son, hasta cierto punto, previsibles. Entendemos que el ICE cuenta con planes de mitigación para enfrentar escenarios de menor generación hidroeléctrica y así garantizar el suministro eléctrico del país.
Desde el sector privado también se está contribuyendo para acompañar esa seguridad energética. Es importante recordar que existen proyectos privados con contratos próximos a vencer que podrían renovarse para seguir aprovechando energía ya instalada y disponible, especialmente en años donde las condiciones climáticas hacen más valioso contar con toda la capacidad de generación posible.
Innegablemente, el impacto más directo que se deriva de la escasez de lluvia es la incorporación de energía que depende de los combustibles fósiles, la cual está sujeta a precios internacionales, incrementando la factura que pagamos los costarricenses.
Resulta muy relevante en la discusión el involucramiento del regulador para la gestión de incentivos en la demanda, acorde con nuestra matriz eléctrica y el desarrollo de mecanismos de almacenamiento mediante baterías en combinación con energías renovables no firmes.
¿Cuánto podría subir la tarifa eléctrica en términos porcentuales por culpa de esta situación?
Las estimaciones sobre eventuales impactos tarifarios corresponden principalmente a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), que es la entidad encargada de analizar los costos del sistema eléctrico y definir las tarifas aplicables a los usuarios.
Desde Acope, lo que podemos señalar es que el país debe continuar tomando decisiones oportunas para garantizar suficiente energía disponible, diversificar fuentes y mantener la estabilidad del sistema, porque eso contribuye precisamente a contener presiones futuras sobre las tarifas eléctricas.