Debi Nova convierte una herida de hace 20 años en arte con “Brindo”
En su nuevo álbum, la cantante transforma experiencias intensas en canciones. Reflexiona sobre el arte, el tiempo y la sanación a través de la música
La cantautora costarricense Debi Nova lanza su sexto disco de estudio, una obra íntima y expansiva que celebra sus 15 años de carrera.
Todo Puede Convertirse en Canción reúne diez temas nacidos desde la vulnerabilidad y la libertad creativa.
Con sonidos que fusionan indie pop, R&B, soul, funk y ritmos latinos, el álbum parte de una premisa poderosa: toda experiencia —por difícil o luminosa que sea— puede convertirse en música.
El proyecto cobró vida gracias a un destacado equipo de productores, entre ellos Mario Caldato (Jack Johnson, Seu Jorge, Beastie Boys), Printz Board (Black Eyed Peas, Macy Gray) y Julian Bernal (Elsa y Elmar, Kali Uchis), cuyas visiones y estilos ayudaron a dar forma a la profundidad emocional y riqueza sonora del álbum.
¿Qué significa para usted llegar a 15 años de carrera y lanzar este álbum?
Qué bonito llegar a 15 años y decir: wow, me sigue encantando lo que hago.
Este álbum es un homenaje a eso, a la magia de las canciones, a cómo todo puede transformarse y convertirse en esta sorpresa para mí, que siempre es una canción.
Siempre me sorprende cuándo vienen, cómo vienen y por qué. Y de eso habla este álbum: de la magia de las canciones.
¿Cómo nace el concepto del disco?
El concepto del álbum surgió a partir de una canción en específico, que es Brindo. Es una canción que escribí sobre algo que me pasó hace más de 20 años.
Algo que me marcó, algo importante en mi vida, y que nunca antes había podido convertir en canción. Pensé me pasó esto hace 20 años, he vivido, he ido a terapia, he sanado... pero fue hasta este momento que pude convertirlo en una obra de arte.
A partir de ahí empecé a trabajar el concepto del álbum, que vino de esa realización de que todo puede convertirse en melodía y letra.
¿Qué historia personal cuenta en “Brindo”? ¿Por qué decidió compartirla ahora?
Habla sobre una relación violenta en la que estuve, entre mis 22 años, para ser exacta.
Me cuesta mucho hablar de esto, nunca lo había hecho, y aún siento que es algo que pesa en el cuerpo. Por eso creo que la canción es importante, no solo escribirla, sino compartirla.
Ojalá, si alguien está pasando por algo similar, o lo vivió, pueda tener la certeza de que no está sola, o solo.
Algo importante de esta canción es que no se enfoca en la victimización, sino en la fortaleza. Para mí, ojalá quien escuche esta canción se sienta fuerte, ya sea para salir de ahí o por haber salido.
¿Qué piensa sobre el tiempo que toma procesar ciertas experiencias para poder hablarlas?
Creo que no hay límite cuando se trata de trauma. Cada proceso es absolutamente personal.
En mi caso, fueron 20 años para poder hablar de esto y convertirlo en canción. Hay muchas mujeres que tardan aún más. Y no hay reglas. Hay que respetar eso.
A nivel creativo, ¿cómo fue el proceso de hacer este álbum?
Te diría que fue el proceso creativo que más disfruté. Y mucho tuvo que ver con que trabajé con amigos muy queridos desde hace años.
Además, fue un trabajo muy en comunidad. Mis últimos tres discos fueron procesos solitarios: escribí todas las canciones y trabajé con un solo productor.
Esta vez fueron cinco productores, muchas coescritoras y músicos. Todo el proceso se sintió como una celebración.
¿Qué puede contarnos sobre las colaboraciones en este disco?
Hay tres artistas invitados. La primera colaboración fue con Leonel García, en la canción Se va, que escribimos juntos en su estudio en México el año pasado.
También tengo una colaboración con Jaze, un artista maravilloso que recién empieza. Es de Perú, vive en Buenos Aires, y soy muy fan de su trabajo
La tercera colaboración es con Alexandre Carlo, vocalista de Natiruts, soy fan de la música brasileña, así que fue un honor tenerlos a los tres.
¿Cómo describiría el momento profesional que está viviendo hoy?
Estoy en un momento en el que disfruto mucho lo que hago, y esa ha sido la intención. Por muchos años mi objetivo fue construir, crecer, que cada paso me llevara al siguiente.
Hoy puedo ver hacia atrás con más claridad; ya hay un camino recorrido.
Ahora, mi intención es hacer música porque me genera placer, porque tiene propósito: comunicar y conectar.