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Hay una paulatina toma de conciencia, en algunos grupos de la población y en ciertos empresarios, que comprenden que el camino es transformar la basura en producto rentable e incorporarse al nuevo modelo de desarrollo

Debemos ir hacia la actitud correcta

Los desechos que se produjeron en los festejos de Palmares irán a parar a China y a Vietnam gracias a la iniciativa de la empresa privada, según nos informó este medio ayer.
Es importante saber que actitudes como esta surgen en el seno de las empresas y en muchos grupos organizados de la ciudadanía desde escolares y colegiales hasta universitarios y grupos comunales, en torno a la necesidad de reciclar.
Sobre el reciclaje se habla mucho en el país desde hace tiempo pero una cosa es la retórica y otra muy distinta las acciones que la convierten en realidad.
Lamentablemente no se ha visto la acción gubernamental en este sentido ni a nivel nacional ni en las autoridades locales en general. De ahí que cobre aún mayor significado el que las acciones se comiencen a dar desde la iniciativa privada.
Esto nos indica que hay una paulatina toma de conciencia, en algunos grupos de la población y en ciertos empresarios, que comprenden que el camino es transformar la basura en producto rentable e incorporarse al nuevo modelo de desarrollo que será con reciclaje, reutilización y de la mano con la naturaleza.
Lo lógico ahora es que las autoridades de la administración (presente y futura) aprovechen estas loables iniciativas para no solo apoyarlas sino adoptarlas como ejemplo de lo que puede hacerse.
Desde luego que si las acciones pasaran a ser en el ámbito de las instituciones de gobierno, las prácticas podrían ampliarse y, entonces sí adquirir el carácter oficial que deberían haber tenido desde el principio.
Lamentablemente, hay que señalar también los aspectos negativos hasta el momento y estos se relacionan con que aún hay muchos costarricenses que dan la espalda al reciclaje.
No es infrecuente ver en oficinas, centros comerciales u otros espacios en donde confluyen muchas personas cada día, una falta de recipientes específicos para reciclaje y, en algunos casos, mal uso de ellos.
Si se depositan plásticos en el recipiente destinado a papel o viceversa se está desperdiciando el esfuerzo de organización previsto para reciclar.
En este último sentido, hay también una tarea pendiente. La educación debe llevarnos a la actitud correcta. Debe romperse el círculo vicioso y esto tienen que iniciarlo los adultos.
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