Debacle de Citigroup quizá no afecte a Rubin
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Debacle de Citigroup quizá no afecte a Rubin

Nueva York -- No es que Robert E. Rubin evite los problemas. Es sólo que se las arregla para evitar salir perjudicado.
En sus 40 años de carrera, el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos ha estado en crisis y controversias o cerca de ellas, desde las investigaciones de Wall Street de un fiscal federal políticamente ambicioso llamado Rudy Giuliani hasta la selección de final poco feliz de Lawrence Summers como presidente de la Universidad de Harvard.
Aunque las cosas no siempre salieron bien para las personas cercanas a Rubin --Giuliani vio al protegido de Rubin en Goldman, Sachs & Co. ir a prisión y Summers renunció bajo presión en Harvard-- el ex secretario del Tesoro normalmente sale con su reputación intacta, y algunas veces hasta mejorada.
“Es el hombre teflón moderno”, dijo Bruce Foerster, quien tuvo cargos ejecutivos en empresas de Wall Street como Paine Webber y Lehman Brothers por más de 20 años antes de convertirse en director general de South Beach Capital Markets, una empresa de asesoría de Miami.
Al asumir el cargo de presidente no ejecutivo de Citigroup Inc. tras la renuncia la semana pasada de Charles O. Prince, Rubin, de 69 años, puede estar por repetir la historia. Rubin está siendo exaltado como la mano externa que estabilizará el barco, mientras que le corresponderá al nuevo máximo responsable encauzar el mayor banco de Estados Unidos por activos tras las pérdidas por hipotecas de alto riesgo por $15 mil millones.
“Lo que Rubin tiene es el brillo de la mística de Goldman”, dijo Michael Holland, quien supervisa más de $4 mil millones, incluso acciones de Citigroup, en Holland & Co. en Nueva York. “Estas pérdidas se presentan en otras partes, pero Goldman está en otra estratósfera. Por ello, cualquiera que haya sido presidente de Goldman está por encima de todos los otros ejecutivos a los ojos de Wall Street”.
Un factor clave para resolver una crisis, dijo Rubin en una entrevista el jueves, es concentrarse en la situación y no en las personas involucradas. “Uno tiene que centrarse en los hechos y los análisis y no permitir que influyan otro tipo de consideraciones”, dijo.
Rubin no es ajeno a Citigroup; desde 1999 ha sido presidente de la comisión ejecutiva y ha recibido $169 millones en retribuciones desde que lo contrató el ex presidente Sanford Weill. Al mismo tiempo, no ha participado en las decisiones gerenciales que hicieron caer a Prince.
“Nunca tuve que ver en el tipo de riesgos que debían asumirse”, dijo Rubin en la entrevista, y agregó que aceptó el puesto precisamente porque no implicaba responsabilidad operativa alguna.
“Al preferir mantenerse al margen como asesor estratégico, Rubin se las ha arreglado para salir libre de culpa por los problemas que parecen estar relacionados con la implementación, no con la estrategia”, dijo Benjamin Wallace, que colabora en la administración de $750 millones, incluso acciones de Citigroup, en Grimes & Co. en Massachusetts.

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