De mayo a mayo “a tontas y a locas”
Cuando Miguel de Cervantes, en su previa de la obra magna del castellano, hizo referencia a la famosa frase de “a tontas y locas”, quiso llamar la ...
Cuando Miguel de Cervantes, en su previa de la obra magna del castellano, hizo referencia a la famosa frase de “a tontas y locas”, quiso llamar la atención sobre los amores platónicos de Don Quijote y de las doncellas que pierden el tiempo en banalidades, quienes se caracterizaban por hablar “sin ton ni son”.
Un gobierno que actúa “a tontas y a locas”, por más amores —ideas— que tenga, sería aquel que tiene una administración sin orden y sin concierto, que improvisa. Sin orden no se pueden planificar acciones; además, los actores caminarán sin partitura y sin música de buen concierto, sin ton ni son.
Los recientes nombramientos de miembros pendientes del Gabinete dan un poco de tranquilidad, pues las personas seleccionadas se muestran con mayor equilibrio entre teoría y práctica para asumir los cargos encomendados. La llegada de un nuevo Ministro de la Presidencia hace presumir mejoras en las relaciones inter y extra gubernamentales; igual se percibe con el compromiso asumido el 1 de mayo por los partidos de oposición, de cohabitar en la gobernabilidad del país dirigiendo la Asamblea Legislativa.
Hay temas urgentes que solo en forma conjunta y negociada podrán sacar adelante quienes nos gobiernan. Temas como el orden y sostenibilidad en los regímenes de pensiones, una ley de empleo público, la promoción del crecimiento económico, la reforma fiscal por supuesto, y otros que el Sr. Presidente enunció como prioridad en su informe. Todos han de ser enfocados desde el ideal supremo de la justicia social y serán determinantes para retomar la credibilidad nacional.
Solís tendrá una segunda oportunidad en su segundo año de gobierno para mostrar todas las buenas intenciones que se le reconocen, pero con hechos contundentes y ante un escenario más complicado al no poder dirigir el Congreso, esto le limitará en la agenda legislativa que define en mucho la agenda nacional. Además, el control político y las interpelaciones al Poder Ejecutivo podrían ser más duras y más frecuentes.
El Ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, tiene hoy un mapeo político amplio y certero de las grandes diferencias en la débil fracción legislativa oficialista, la cual no pudo ponerse de acuerdo ni en el candidato para presidir el Congreso y que en ninguna de las 6 elecciones votó en bloque.
El informe del Presidente sobre el estado de la nación fue incremental, de sumatoria de resultados de políticas públicas que tienen buen tiempo de venirse ejecutando desde otros gobiernos. Resaltó algunas buenas señales como los resultados de la inflación y el manejo del dólar en el Banco Central, pero no pudo mostrar una “marca” Solís en su discurso, más que insistir en el tema de un cambio no percibido; que en toda su alocución estuvo presente pero más como un fantasma que le persigue.
El Presidente Solís tiene tiempo, pero apremia; tiene capacidad, pero no ha mostrado método; tenía apoyo grande y hoy lo grande son las dudas. Él es la cabeza del Poder Ejecutivo y talvez sería apropiado que recuerde al Quijote cuando le dijo a Sancho: “Quiero decir que cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen; y así, siendo yo tu amo y señor, soy tu cabeza, y tu mi parte, pues eres mi criado; y por esta razón el mal que a mí me toca o tocare, a ti te ha de doler”.