Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 19 Octubre, 2007

¿Cuál es el próximo paso?
Arturo Jofré

Hace años me correspondió presenciar un referéndum en California, en el cual se hacían varias consultas a la población, siendo la más polémica la prohibición del uso de envases plásticos desechables en bebidas. Los grupos ambientalistas y las grandes embotelladoras lucharon fuertemente. Recuerdo páginas en los periódicos en que una señora iba cargada con botellas vacías al supermercado y la leyenda “¿Deseas volver a esos tiempos?” En esa oportunidad ganó la comodidad de la vida moderna. Lo relevante es que la población estaba más interesada en la consulta que en la elección senatorial que se realizaba.
Lester C. Thurow, profesor y ex decano de la Sloan School of Management en el Instituto Tecnológico de Massachussets, señala que la democracia representativa dará paso a la democracia directa como consecuencia de los avances tecnológicos. El voto electrónico directo puede constituir un cambio tan radical que, de acuerdo a Thurow, podría hacer desaparecer la democracia representativa. Parece exagerado, pero también lo fue la idea de otorgar el derecho a voto a las mujeres en un pasado no muy lejano.
Lo cierto es que estamos obligados a tonificar nuestra democracia y, por lo tanto, las instituciones que la sostienen. Es un hecho, por ejemplo, que el Parlamento en América Latina tiene una imagen poco saludable ante la opinión pública y no hay indicios de que esta pueda cambiar. El último informe de Transparencia Internacional indica que la solidez de las instituciones democráticas es un común denominador de los países percibidos como menos corruptos en América Latina, como lo son Chile, Uruguay y Costa Rica. Sin embargo, nuestra nota 5 en la escala de 10 no es para eximirse de ninguna materia.
Un área en la que hay que legislar para que la figura de la consulta sea una realidad es en el municipio, el cual es la base de la participación ciudadana. La tendencia a fortalecer a los municipios, otorgándoles más poder y recursos, se constituye en un peligro si estos no están preparados para administrar con visión y eficiencia. Es en el cantón donde los ciudadanos viven, transitan, sufren y donde deben marcar una papeleta con nombres que no conocen. La consulta pondría en jaque a los municipios y se movilizarían las fuerzas en cada cantón por medio de foros en escuelas y colegios, uso de blogs y correos en Internet, corazones y razones.
El referéndum hay que usarlo con prudencia, pero al mismo tiempo hay que transformarlo en un instrumento regular para nuestro desarrollo democrático y no en una excepción. Como en otros países, hay que aprovechar las elecciones regulares para hacer consultas que permitan canalizar mandatos de los ciudadanos. Nuestra democracia tradicional, donde cada cierta cantidad de años entregamos un cheque en blanco, necesita complementarse para fortalecerse. El próximo paso ya comenzamos a darlo y no hay que tener temor a continuar y asumir así una responsabilidad más directa de nuestro destino común.