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Martes, 20 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Crecimiento planificado, no improvisaciones

| Jueves 09 mayo, 2013



La falta de agua se presenta ya en zonas de Heredia, Cartago y otras. Esto no puede atribuirse solamente al fenómeno El Niño, sino también a políticas equivocadas


Crecimiento planificado, no improvisaciones

Es lamentable realmente que un día sí y otro también, tengamos que ver las consecuencias para los costarricenses, en sus hogares, en sus empresas… de las políticas equivocadas o la falta de planificación y acción de los gobiernos de turno.
Una nota de este medio nos señala hoy cómo la falta de agua se presenta ahora en algunas zonas de Heredia y ya también en otras de Cartago. Esto no puede ser atribuido, desde luego, solo al fenómeno El Niño o al cambio climático puesto que nos vienen anunciando su existencia desde hace muchos años.
La verdadera causa es el desarrollo sin previsiones adecuadas para enfrentar estos fenómenos. Es decir, la falta de dirección y priorización, la falta de planes país de los gobiernos atendiendo a los verdaderos grandes problemas nacionales buscando el bien común.
Además de actuar respondiendo a esos grandes planes, los gobiernos deberían haber llamado a actuar a las entidades correspondientes a tiempo y darles seguimiento para que no hubiera retrasos, irregularidades u otros factores que casi siempre retrasan casi todo en este país.
Algunas regiones de Guanacaste también son un ejemplo. El desarrollo fue caótico, desordenado y ahora se sienten las consecuencias.
Por otra parte, también fueron las decisiones políticas equivocadas las que hace años decidieron impedir al ICE que invirtiera oportunamente en el desarrollo de los proyectos de expansión que tenía previstos. Ahora estos se hacen pero con el retraso consiguiente.
A la fecha, también sufren los costarricenses porque el ICE deba generar electricidad, cuando hay sequía, quemando búnker en vez de haber tenido esas nuevas plantas ya en funcionamiento, como bien hubiera podido ser.
Ahora se sugieren otras soluciones, desde luego, para incluir otras bases energéticas (gas natural, geotermia…). Sería deseable sin embargo que no vuelvan a ser erradas las decisiones que se tomen, producto de la improvisación o del beneficio de algunos pocos, sino que se decidan y lleven a cabo pensando, al fin, en un desarrollo integral, sensato e idóneo para el país y sus habitantes.
¿Será posible esto último, que es la obligación de todos los gobiernos y hoy sin embargo suena a utopía o a “entierro en cajita blanca”?