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Lunes, 19 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Costa Rica... su imagen después de Calero

| Jueves 19 mayo, 2011




Si nuestros diplomáticos hubieran tenido la visión de que estaba de por medio la imagen del país y de que no había que caer en el juego planeado por Nicaragua, habrían analizado mejor las acciones a tomar

Costa Rica… su imagen después de Calero

Una vez entrado en el actual periodo el conflicto que suscitó Nicaragua al invadir territorio costarricense en octubre de 2010, vale la pena analizar con serenidad algunos hechos, pues la comprensión y estudio de cualquier error cometido ayudaría a asegurar que se continúe del mejor modo en el futuro el manejo de este asunto que ha dañado al país.
Debemos aceptar, en primera instancia, que Costa Rica cometió errores a la hora de manejar el conflicto, lo que puede haber provocado un daño a la imagen que como país tenemos desde 1949.
Quizás cuando los encargados de manejar las relaciones internacionales del país decidieron seguir un juego que Nicaragua había puesto en el tablero para su conveniencia, pensaron en el futuro inmediato pero no en las consecuencias que aceptar eso podría significar.
Costa Rica debió plantear la situación, desde el primer momento, como un conflicto por violación a la soberanía.
Al no recibir respuesta satisfactoria por parte de Nicaragua, luego de haber comprobado la invasión a Isla Calero e intentado la debida negociación pacífica, el planteamiento debió hacerse ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), puesto que había razón suficiente para que esta interviniera.
De ese modo se hubiera evitado acudir ante la Organización de Estados Americanos, sabiéndola con débil capacidad para resolver conflictos.
El acudir a La Haya no fue lo adecuado puesto que, como sabemos hoy, al fin y al cabo esta instancia no dio una resolución con información que no supiéramos antes y ahí se cometió el error de aceptar que ahí se manejara la situación como “conflicto fronterizo”, cuando se trató de una clarísima invasión territorial con presencia del ejército nicaragüense.
Todo esto reviste gran importancia. Si nuestros diplomáticos hubieran tenido la visión de que estaba de por medio la imagen del país y de que no había que caer en el juego planeado por Nicaragua, habrían analizado mejor las acciones a tomar. Ya que se trataba de una invasión, el organismo adonde acudir, luego de agotada la negociación diplomática, era la ONU.