Leiner Vargas

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Martes 21 Enero, 2014

Complementar políticas sociales con un programa nacional de alimentos con un bono alimentario puede ser una buena idea


Reflexiones

Costa Rica solidaria

Existen 339 mil personas viviendo en extrema pobreza, gran cantidad de estas son niños, mujeres jefas de hogar y ancianos o personas con alguna discapacidad física.
Se trata del sector social más vulnerable de nuestro país y se encuentra, mayormente en condiciones de precarios y zonas rurales alejadas. Son personas que no pueden cubrir con su ingreso actual ni siquiera lo necesario para consumir sus tres comidas al día.


Ciertamente soy de los que creen que es importante dar la caña de pescar y enseñar a pescar, pero cuando la situación es tan denigrante y difícil, la sociedad debe ser solidaria y dar una mano y apoyar a sostener ese derecho humano a tener una comida digna.
Ciertamente el Estado debe enfocarse en la educación pública y en fomentar la producción y el empleo, con instrumentos como la transferencias de ciencia y tecnología y la banca de desarrollo, que son las herramientas más eficaces para salir de la pobreza, pero para quienes están en pobreza extrema, la asistencia social es esencial.
Me parece que complementar otros programas y políticas sociales con un programa nacional de alimentos con un bono alimentario puede ser de verdad una buena idea en Costa Rica.
Se podría fomentar la producción de granos básicos, de leche y sobre todo, huevos y productos agrícolas como verduras y hortalizas que colaboren con una dieta equilibrada para las familias en pobreza extrema.
Es un programa cuya propuesta complementa al conjunto de políticas sociales exitosas que tenemos, tales como el programa Avancemos o la Red de Cuido.
Avanzar hacia una economía con rostro humano y en particular una sociedad más equitativa requiere programas sociales que permitan disminuir sustantivamente la pobreza y además, atacar lo más degradante, la situación de pobreza extrema.
Lo anterior, lo hago de conocimiento público ya que creo que algunas personas han atacado la propuesta política de este programa en medio de la campaña electoral y me parece que desconocen la situación del pueblo costarricense.
Si bien es cierto Costa Rica ha avanzado en muchas metas del milenio de Naciones Unidas, la meta de acabar con la pobreza extrema me parece razonable, balanceada y sobre todo, éticamente correcta. No podemos tener costarricenses con hambre en un país que tiene la riqueza y las condiciones para alimentarlos.
Garantizar este derecho humano básico debería pasar por encima de los intereses políticos de quienes hoy pretenden asumir el gobierno.
En lo personal creo que mucho bien le traería al país que nos propusiéramos hacer cumplir el pago del salario mínimo, pero al mismo tiempo, avanzar en darles de comer tres veces al día a 339 mil costarricenses que hoy, padecen hambre.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com