Enviar
Martes 13 Octubre, 2015

Gobernar no es gerentear soluciones a un listado de necesidades ni tampoco llegar al poder para repartir

Costa Rica: Desafíos y futuro político

El futuro político de Costa Rica es un tema de vital importancia no solamente para los costarricenses, sino también para sus vecinos y socios comerciales.
En este contexto el desafío es enorme porque un estado ingobernable y una sociedad civil débil imposibilitan encauzar al país por la senda del desarrollo sostenible.


La conjunción de viejos y nuevos problemas, algunos similares a los que enfrentan nuestros países vecinos, como la creciente desigualdad social, la incapacidad de los sistemas políticos de canalizar las demandas sociales, la falta de conciencia de lo público, y la fragmentación del poder sin mecanismos apropiados de gobernabilidad democrática.
Adicionalmente, la crisis económica ha señalado elementos comunes con otros países, pese a que el progreso de las naciones sigue siendo una carrera para mejorar la calidad de vida de las personas y de corregir los patrones de manejo de la economía y de la vulnerabilidad ante la apertura económica de un mundo globalizado.
Costa Rica está paralizada por la inacción, la corrupción, y el desempleo. No obstante, la recuperación económica está en el horizonte de los ciudadanos, dirigentes, políticos y demás actores sociales.
El gran desafío nacional será la restauración de la gobernabilidad, para impulsar las reformas estructurales urgentes y necesarias para la acción y modernización del Estado, buscando con esas reformas, eficiencia y transparencia en sus nuevos roles y funciones.
Sin duda alguna, nuestro sistema político está lleno de debilidades y escollos que obstaculizan el desarrollo político. Pero cabe destacar que entre las principales fortalezas y logros alcanzados por la democracia costarricense, están la celebración periódica de elecciones democráticas y los avances hacia un Estado democrático de derechos.
Para orientar las reformas del Estado, este nuevo estilo de desarrollo requiere una nueva ética del crecimiento, una ética en la cual se subordinen los objetivos económicos, a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales y a los criterios de respeto de la dignidad humana y de mejoría de la calidad de vida de las personas.
Es imperativa la participación activa de los ciudadanos, en la construcción de la economía, política y el ambiente. Es urgente combatir los progresivos niveles de pobreza, intolerancia, irrespeto, rezago, exclusión y desintegración social.
Está claro que el modelo de desarrollo y de crecimiento está agotado y se requiere cambiar de estrategia, a un lenguaje de acción práctico.
En definitiva, gobernar no es gerentear soluciones a un listado de necesidades ni tampoco llegar al poder para repartir.
Por último queda el fortalecimiento del sistema de partidos, que tiene el objetivo de capacitar a los partidos políticos para mejorar el desempeño de sus funciones, modernizar sus estructuras, mecanismos, procedimientos; y favorecer la renovación de dirigentes.

Luis Fernando Allen Forbes

Asociación Salvemos El Río Pacuare
Director ejecutivo