En un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre económica, la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y una creciente competencia por atraer inversión y tecnología, Costa Rica debe fortalecer su inserción internacional mediante alianzas estratégicas con países que compartan sus valores democráticos y su vocación por la innovación. En ese marco, la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica e Israel constituye una decisión de alto interés nacional.
Israel es reconocido mundialmente como una de las economías más dinámicas e innovadoras del planeta. Su liderazgo en sectores como la alta tecnología, la ciberseguridad, la inteligencia artificial, la biotecnología, la agricultura de precisión, el manejo del agua y los dispositivos médicos ha convertido al país en un referente global de desarrollo basado en el conocimiento.
Costa Rica, por su parte, ha construido una economía abierta, orientada a las exportaciones y a la atracción de inversión extranjera de alto valor agregado. La complementariedad entre ambas economías ofrece oportunidades significativas para incrementar el comercio bilateral, promover la transferencia tecnológica, estimular la investigación conjunta y generar nuevas oportunidades para empresas, universidades y emprendedores.
La entrada en vigor del tratado permitiría reducir barreras comerciales, ofrecer mayor seguridad jurídica a los inversionistas y facilitar el acceso de productos costarricenses a un mercado con elevado poder adquisitivo. Asimismo, fortalecería la presencia de empresas israelíes en Costa Rica, particularmente en sectores intensivos en conocimiento y tecnología.
Más allá de sus beneficios económicos, el acuerdo representa también una reafirmación de una relación bilateral que ha sido históricamente cercana. Costa Rica e Israel mantienen vínculos diplomáticos de larga data, sustentados en valores compartidos como la democracia, el Estado de derecho, la libertad y el respeto por la dignidad humana. Esa amistad ha generado importantes espacios de cooperación en agricultura, gestión hídrica, innovación, educación y desarrollo científico.
Algunos sectores han expresado reservas respecto del tratado por razones políticas relacionadas con la situación en Oriente Medio. Si bien el debate internacional sobre esa región merece atención y respeto, conviene distinguir entre las diferencias propias de la política internacional y los intereses permanentes de Costa Rica en materia de comercio, atracción de inversiones, desarrollo e innovación. Los tratados comerciales son instrumentos destinados a promover el crecimiento económico, la inversión y el bienestar de los ciudadanos.
La política exterior costarricense ha sabido históricamente mantener relaciones constructivas con una amplia diversidad de países, preservando simultáneamente sus principios y sus intereses nacionales. La ratificación del Tratado de Libre Comercio con Israel debe analizarse desde esa perspectiva pragmática y estratégica.
En momentos en que Costa Rica busca consolidar su competitividad internacional, diversificar mercados y fortalecer su ecosistema de innovación, este acuerdo representa una oportunidad que no debería seguir postergándose.
La Asamblea Legislativa tiene ahora la responsabilidad de concluir el proceso de ratificación. Hacerlo enviaría una señal clara de confianza a los inversionistas, ampliaría las oportunidades para el sector productivo nacional y fortalecería una relación bilateral que ha demostrado ser mutuamente beneficiosa durante décadas.
Costa Rica necesita más apertura, más inversión extranjera directa, más innovación y más cooperación internacional. La ratificación del Tratado de Libre Comercio con Israel constituye un paso coherente en esa dirección.





































