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Martes 6 Agosto, 2013

Marcar y comunicar un derrotero, abrir puertas, ventanas y participar al sector privado y a la academia, permitirán al nuevo gobierno, conseguir mucho más que lo que puede aspirar a lograr por sí mismo


Corindón o diamante

En la escala de dureza de los minerales, estos dos ocupan las posiciones superiores, son las “rocas” más duras. Si establecemos un símil con el actuar de grupos crecientes de la población con respecto a las decisiones y actos de nuestros gobernantes, encontramos un paralelismo.
Cada vez es más dura la crítica, creciente el descontento de los gobernados y visible el desconcierto del gobierno sobre cada paso a dar.
El aparato estatal cada vez más atrofiado, urgido como ésta de mucha transparencia que le permita oxigenarse sin respirador artificial, de mayor eficiencia que le empiece a generar niveles crecientes de aceptación y credibilidad y de una renovada dirección ejecutiva que le genere nuevos bríos y una mística de trabajo diferente.
Grandes retos para la próxima Administración, porque debe cambiar ese descontento generalizado y lograr que la gente vuelva a creer en un porcentaje importante, en su propuesta de acción.
Porque, no podemos seguir como colectividad, endureciendo posiciones, al punto de que el desencanto con la política y nuestra forma de gobierno, sean como el diamante que no hay nada que pueda alterarlo.
Marcar y comunicar un derrotero, abrir puertas, ventanas y participar al sector privado y a la academia, permitirán al nuevo gobierno, conseguir mucho más que lo que puede aspirar a lograr por sí mismo.
Urgidos estamos de escuchar ideas concretas, basadas en un modelo de desarrollo sostenible, que deje por fuera los planteamientos puramente teóricos o académicos. Ciertamente “ya el pueblo no come cuentos”.
Me parece que el periodo de gracia para el nuevo gobernante, no alcanzará ni a los primeros 100 días; siendo así, deberá mostrar su liderazgo desde el momento mismo de asumir la primera magistratura, para recuperar con sus gestos, palabras y acciones, el entusiasmo de la gente. Mírense el proceder y los resultados del papa Francisco, en quien encontramos un punto de referencia, hombre de carácter, inspirador y gran comunicador.
Hay que darle un giro al hábito cultural de actuar reactivamente cuando la situación se torna complicada y ser más prospectivos, enfocados en impulsar acciones que impacten positivamente en la calidad de vida del ciudadano.
Vivimos un cambio de época, en el que el ritmo de las transformaciones en nuestras vidas, empujadas especialmente por la ciencia, la tecnología y la innovación, estará más allá de lo que hoy podemos imaginar.
Por ello, no podemos seguir dilapidando el tiempo, debemos actuar de un modo que considerado legítimo por la población, nos permita cumplirle a la patria, lo que espera de nosotros.

Giovanny Portuguez
Lidersoft Internacional
www.lidersoft.com