Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 26 Febrero, 2010


Coopemex: ¿una muerte anunciada?


La intervención de Coopemex genera inquietudes e interrogantes. La confianza es el oxígeno de una entidad financiera. Generar confianza implica un esfuerzo de largo tiempo, destruirla es muy fácil. De pronto la obra que por casi 40 años vinieron construyendo miles de trabajadores, es lanzada como cenizas al viento. ¿Qué está pasando? Por el momento hay más preguntas que respuestas, pero hay actores que deberían saber por qué se llegó a esto.
Un hecho importante ha sido la oportuna declaración de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) al afirmar que se trata de un caso aislado y que de ninguna manera podía interpretarse como un riesgo que pueda afectar al resto de los intermediarios financieros. Es imperioso seguir reforzando esto por parte de las autoridades fiscalizadoras, ya que se debe evitar que entidades sólidas se vean perjudicadas por falsos temores.
¿Pudo la Sugef haber evitado que Coopemex llegara a estos extremos? Ya no estamos en los tiempos en que financieras y bancos cerraban sus puertas y miles de ciudadanos veían esfumados sus ahorros. Ahora tenemos un sólido Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) y una de las tres entidades que lo integran: la Sugef. Estos organismos implican un gran esfuerzo nacional para proteger al sistema financiero, por eso debe investigarse el papel que jugaron en este caso.
La Sugef, a través de la normativa de supervisión prudencial, dispone de medios para evaluar no solo la información cuantitativa sino también la gestión mediante una evaluación “in situ” que realiza en las entidades. Así como en algunos bancos públicos mantiene supervisores destacados prácticamente en forma permanente ¿sucede algo similar con otro tipo de organizaciones como banca privada, cooperativas y otras?
Hay elementos que anunciaban que las cosas en Coopemex no andaban bien. Coopemex tuvo ganancias de ¢1.500 millones en 2007, en 2008 apenas alcanzó un tercio de esa cantidad, cuando el panorama en el sector no explicaba una caída de estas dimensiones. Coopemex llevaba años en un riesgoso juego de fusiones y todo tipo de negocios, poco relacionados con su giro principal. Coopemex omitía información sobre morosidad en créditos, lo que los fiscalizadores no detectaron oportunamente. Coopemex buscó a fines del año pasado la fusión por absorción con Coopenae, una señal que invitaba a una rápida supervisión, lo que habría podido evitar el pago de dietas adelantadas y la venta de parte de su patrimonio. ¿No se debió haber investigado oportunamente lo que estaba ocurriendo?
Aquí hay lecciones que aprender, hechos como este dan una muy mala señal a la ciudadanía. No se trata de fiscalizarlo todo y asfixiar a las instituciones, se trata de focalizar el control y actuar oportunamente. Siempre habrá malos administradores y pilluelos, ni modo, pero esa es una de las razones por las que existen el Conassif y la Sugef… cuidado se nos duermen.