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Los efectivos de tráfico ubicados en un punto fijo, haciendo presencia, no son en realidad efectivos porque no modifican en nada la enorme cantidad de contravenciones que los conductores cometen a todas horas y por todas partes


Controles viales… ¿en serio?


A pesar de la crisis interna que enfrenta el PUSC, y que, con toda lógica, despierta fuerte interés de los medios y los más encontrados comentarios de la gente (la indiferencia hacia la política sería nefasta para la democracia), el país debe continuar su actividad.
Dentro de ella el grave problema del caos vial ha llegado a extremos que significan grandes pérdidas económicas, de tiempo, salud y daño ambiental. En esto se ha insistido tanto que las autoridades tuvieron que adoptar alguna medida.
No hay duda de que el problema requiere soluciones aunque por ahora lo que se intenta es buscar un pequeño alivio por medio de líneas intersectoriales de autobuses que lleven pasajeros de un punto a otro de la ciudad sin entrar al centro, donde se produce la mayor cantidad de presas.
No obstante, pareciera que, además de otros ajustes, el que esto llegue a funcionar en alguna medida en ahorro de tiempo, dependería de patrullajes de la policía de tránsito de efectivo control sobre vehículos estacionados en zonas prohibidas, entre otras cosas.
Es claro que los efectivos de tráfico ubicados en un punto fijo, haciendo presencia, no son en realidad efectivos porque no modifican en nada la enorme cantidad de contravenciones que los conductores cometen a todas horas y por todas partes.
No obstante, hacemos votos por que las líneas intersectoriales, al no entrar al centro de la ciudad, bajen un poco el volumen de tránsito por ella.
Esperamos que, junto a esta medida, se adopten otras que realmente signifiquen darle un mejor servicio colectivo público a la gente. El no tenerlo durante tantos años ha llevado a que cada persona busque la forma de tener aunque sea un automóvil un poco viejo, pero que lo lleve a su destino.
Ahora, incluso un banco privado dará financiamiento a las empresas de autobuses, en condiciones envidiables, para la adquisición de unidades nuevas, a pesar de que probablemente algunas de esas firmas cuentan con capital propio.
La realidad es que el país necesita un plan serio e integral para implementar un sistema adecuado y moderno de servicio público colectivo, que ponga a la población en situación real de poder hacer uso masivo de él y no depender tanto de vehículo propio.
Cualquier otra ocurrencia, como fue la prohibición por número de placas, es solo un castigo inmerecido a la ciudadanía debido a la incapacidad e inoperancia de los gobiernos.



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