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Jueves 18 Agosto, 2011


Columna invitada
Construyamos un país mejor

Debemos meditar en cuanto a la necesidad de que las tradicionales políticas electorales, las promesas huecas de plaza pública, sean sustituidas por hechos concretos y reales, que no sean nada más que buenas intenciones, como las que se hicieron en la campaña política pasada, sobre todo en la política de seguridad ciudadana en toda su extensión, que hoy sigue igual o peor que en años anteriores.
No me corresponde juzgar si las pasadas generaciones estuvieron acertadas en sus actos políticos, lo que la historia nos ha regalado es a uno de los mejores Presidentes de Costa Rica de mediados del siglo pasado, don Mario Echandi Jiménez, quien fue extraordinariamente íntegro, inteligente, trabajador, ejecutor de la mejor política administrativa, económica y social que hayamos vivido en mucho tiempo; supo mantener las diversas fuerzas políticas neutralizadas y activas para trabajar todos juntos por la construcción y la prosperidad de Costa Rica. Don Mario nos dejó hace pocos días, pero su ejemplo y legado perdurarán por siempre.
Hemos comprobado cómo la alcahuetería y la improvisación estatal han sido funestas para el país, y que los injertos ideológicos que han manipulado algunos sindicatos a nuestra centenaria democracia, han catapultado la crisis económica e institucional de la CCSS, ICE, JAPDEVA, RECOPE, etc., y que ha servido para debilitar la propia fe en nuestra capacidad de progresar en paz y armonía. Además, no olvidemos que algunos altos personajes de la política y algunos mal llamados empresarios contribuyeron con el socavón económico y moral de la Caja, del ICE, de otras instituciones y del país entero, aunque sigan hoy en día repartiendo escapularios.
La gente joven demanda un nuevo sistema de vida; se requiere mayor transparencia y honestidad de todos los ciudadanos de este gran país.
Es urgente apoyar y fortalecer a los trabajadores del sector público que han demostrado lealtad, honestidad y amor por el trabajo. Como testigo presencial de lo que afirmo, pude comprobar el abnegado cuidado efectuado por los trabajadores del Departamento de Radioterapia del Hospital México, con todos los pacientes que recibimos el tratamiento correspondiente, sin que a estos dignos trabajadores y trabajadoras les pasara por algún momento en su mente, ir a integrarse a la pasada huelga de la Caja. Mi aprecio, felicitación y consideración a ellos y ellas, a otros y otras que tampoco se sumaron a la huelga, son ustedes los mejores poseedores de un verdadero alto grado de ética profesional y una inmensa sensibilidad humana para con sus pacientes.
Los políticos debemos estar seguros de que para dentro de menos de tres años, los votos no deben ser para quien más prometa o sea más populista, sino hacia quien esté en capacidad de cumplir y llevarnos hacia una estabilidad económica y social de verdad.
El pueblo, como dueño de su propio destino, hará realidad, sin lugar a dudas, la esperanza de que pueda disponer de sus energías en la reconstrucción de un país privilegiado, que cuenta, por fortuna, con las bases democráticas, que muchos otros envidian, para salir adelante con muchísimo éxito.
Y recordemos, que la política no es la que corrompe al ser humano, es este quien corrompe la política.

Antonio López Escarré
Empresario